Las 4 alteraciones emocionales más frecuentes en el alzhéimer y cómo podemos manejarlas

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Desde la depresión a la ansiedad, pasando por la apatía, las alteraciones emocionales en el alzhéimer pueden causar sufrimiento a enfermos y cuidadores. Algunas estrategias valen la pena intentarlas para contribuir al bienestar de todos.

El alzhéimer es una enfermedad que afecta a todo el cerebro. Casi literalmente el encéfalo de los pacientes se va llenando de basura (proteínas que se acumulan) que no puede desechar.

Como resultado todos los procesos que dirige el cerebro se ven afectados, entre ellos, cómo no, los procesos emocionales.

Hay alteraciones del estado afectivo que tienen una prevalencia especial en el alzhéimer y es importante que enfermos, cuidadores y profesionales sepan reconocerlas y abordarlas ¡vamos a conocerlas!

Depresión

La depresión se considera un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad, así que no es de extrañar que sea muy común entre los pacientes.

La depresión que predomina en el alzhéimer no es la más profunda, sino que es más común la llamada distimia o trastorno depresivo persistente.

Los familiares pueden observar que el enfermo ya no sonríe con tanta frecuencia, su respuesta emocional ante hechos que antes le alegraban mucho es poco menos que tibia y se le nota falto de energía.

La distimia es una forma leve de depresión, al menos si se le compara con el trastorno depresivo mayor, pero igualmente merece todo el cuidado profesional.

¿Qué podemos hacer?

Aunque el primer impulso puede ser tirar de fármacos antidepresivos, esto no es lo más aconsejable, ya que incrementan la confusión.

En su lugar se aconseja intentar que el enfermo, al menos aquellos que están en fase leve o moderada de la enfermedad, se involucren en actividades que le motiven, por ejemplo, realizar manualidades o ayudar al cuidador a quitar el polvo.

Mirar vídeos o fotos antiguas y escuchar música de cuando era joven también es una buena idea.

Apatía

¿Una de las alteraciones más difíciles de manejar? Posiblemente, al menos para mí. Sucede que la apatía, la falta de motivación para realizar actividades, impide precisamente que usemos las herramientas que están más a nuestro alcance para abordar los trastornos emocionales.

Todos nuestros intentos de realizar algo se chocan con ganas de nada: “¿Quieres ir a caminar? No” “¿Quieres ir a tomar un café? No, a mi déjame tranquila”

¡¿Qué hacer?!

Pues toca tirar de creatividad. No es fácil, créeme que lo sé, pero intentando buscar aquello que en verdad le gusta y combinándolo con una buena dosis de halago y otros estímulos positivos, algo se logra.

Imponiendo las actividades que claramente le disgustan solo lograremos multiplicar ese rechazo.

¿Hay alguien con quien le una un vínculo especial? Ya sabes que lo que no logra el que está día a día “al pie del cañón” lo logra el simpático nieto que viene una vez al mes.

Ansiedad

La ansiedad es más común en la fase moderada de alzhéimer, donde los síntomas cada vez son más evidentes y la persona aún es consciente de su deterioro ¡Qué angustia debe provocar percibir que ya no sabes cómo hacer esa receta de toda la vida!

La ansiedad se manifiesta de muchas maneras, por ejemplo, mediante irritabilidad, exceso de actividad motora y puede llegar a la agresividad, algo de lo que hablaremos más adelante.

¿Qué hacer?

En primer lugar, mostrar comprensión: es la enfermedad, no la persona. Después podemos asegurarnos de que nuestro hogar y las situaciones en que se ve envuelto el enfermo no sobrepasen las capacidades que actualmente tiene.

Exigir, aun con la mejor intención, que haga la comida cuando ya no tiene las habilidades para ello, solo hará que la ansiedad haga estragos.

También es importante mantener un ambiente adecuado, sin ruidos excesivos, y estar atentos a las situaciones que le disparan la ansiedad ¡Identifícalas y evítalas! (mientras puedas, claro está).

Agresividad

No es exactamente una alteración emocional, pero ahí tiene su raíz en muchos casos. No nos cansamos de repetirlo: la mayoría de los enfermos de alzhéimer no son agresivos.

Sin embargo, la agresividad es una de los problemas que más preocupa a los cuidadores y tienen toda la razón. Es más común en fases moderadas y avanzadas de alzhéimer y en muchos casos está estrechamente relacionada con la aparición de delirios.

Por ejemplo, el enfermo que cree que su pareja le está siendo infiel o que le están robando el dinero tiene más riesgo de ser agresivo.

¿Qué hacer?

Para manejar la agresividad hay tres ideas básicas:

  • Mantener la seguridad tanto del enfermo como del cuidador
  • No contradecir las ideas delirantes
  • Desviar la atención del enfermo hacia otros temas

Si te interesar este tema no dejes de leer los dos artículos que le hemos dedicado, precisamente porque sabemos la importancia que tiene para los cuidadores.

Fuente:Titi

https://infotiti.com/2018/01/alteraciones-emocionales-alzheimer/

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