Por una sociedad con visión gerontológica parte 2

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Luigui Vidal Rivas

Hay que reconocer la importancia que han tenido los centros o clubes de adultos mayores, para una mejor imagen del adulto mayor, donde demuestran su capacidad de aprendizaje y su voluntad de seguir socializando y generando nuevas oportunidades que motivan y alejan de una perniciosa soledad y aislamiento, sin embargo hay todavía mucho por hacer para mejorar esos espacios de participación, promoverlos mejor, invertir más en ellos, y muy importante que ellos realmente participen en la dirección de dichos centros, que hagan gestión y defiendan sus derechos, combatiendo el autoritarismo solapado o descarado de ciertos municipios, que no creen en el empoderamiento o no les conviene, También falta más difusión e invertir en infraestructura.

En nuestro país existen diversas instituciones públicas que se ocupan del adulto mayor, prestando determinados servicios, siendo el órgano rector el Ministerio de La Mujer y Poblaciones Vulnerables quien se encarga de los lineamientos de las políticas públicas y coordina con los demás sectores para su implementación, con sus respectivas iniciativas legislativas, todo ello por el Viceministerio de Poblaciones Vulnerables, mediante la Dirección General de Familia y Comunidad, y dentro de la cual se encuentra la Dirección de Personas Adultas Mayores(DIPAM)que no cuenta con autonomía ni presupuesto adecuado y que durante lo que va del presente gobierno, no tiene un funcionario nombrado a su cargo, hay mucha provisionalidad e inestabilidad en el asunto de los mayores.

Se ha creado una Red de Personas Adultas Mayores desde el MIMP, que no surgen como iniciativa de los líderes de las organizaciones, lo que genera suspicacias de manipulación.

Recientemente se realizó la anexión del Programa Nacional Vida Digna al Instituto Nacional de Bienestar Familiar(INABIF), que en realidad es la cancelación del programa, se ha eliminado el Concurso anual del adulto mayor, fusionándolo con otros concursos del MIMP, ahorro con las personas a las que el estado les debe.

La reglamentación de la Ley 30490, está tardando demasiado y este año culmina el Plan Nacional vigente para el adulto mayor, y no se habla aun de un nuevo plan.

El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social(MIDIS)tiene el llamado Eje 5,encargado de acciones en favor de los adultos mayores pobres y extremo pobres, y coexiste el Programa Pensión 65,que si bien contribuye en algo para aliviar la extrema pobreza, la Defensoría del Pueblo ha encontrado muchos defectos, que ha traído maltratos a los adultos mayores, se aplaude la iniciativa de los “Saberes Productivos”, creada por el mencionado programa y el concurso “Los abuelos ahora”, pero se cuestiona que el dinero entregado cada dos meses, pueda considerarse realmente pensión, de ninguna manera debería verse a los usuarios como pensionistas, es un serio maltrato quitarle la llamada “pensión” a un adulto mayor, porque en una visita se le encuentra un par de muebles o un viejo televisor, que muchas veces son regalados, las denuncias han sido numerosas.

Se van implementando mejoras en la atención en el Poder Judicial, Ministerio Público, Policía Nacional, amparados en la Ley de Atención Preferente, estas mejoras se van dando, aunque algo lentas y los ciudadanos deben vigilar su cumplimiento.

El Ministerio de Salud(MINSA)cuenta solo con una pequeña oficina de la Etapa de Vida Adulto Mayor, con funcionarios esforzados, pero sin la necesaria autonomía y presupuesto, se destaca la creación de los Tayta wasi, centros de salud y de participación para los adultos mayores.

También existen los Clubes o círculos del adulto mayor, que vienen anexados a diversos centros de salud, allí se han encontrado importantes experiencias de trabajo con los adultos mayores pobres, aunque con presupuestos ínfimos y con pobre infraestructura disponible.

Las atenciones de Salud pública son críticas, a pesar del esfuerzo de algunos funcionarios, hay iniciativas interesantes como la libreta del adulto mayor, pero debe complementarse con otras acciones, el S.I.S ha ayudado, pero no lo suficiente y la deficiente atención para con los usuarios, borra los efectos positivos.

 

 

 

 

 

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