Por una sociedad con visión gerontológica 3era parte

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Luigui Vidal Rivas

El papel de las organizaciones civiles es muy importante, sobre todo cuando el estado se muestra lento e ineficiente en las políticas públicas e iniciativas legislativas, las organizaciones de adultos mayores y sociedad civil deben coordinar acciones para promover los cambios y avances necesarios, hacia una sociedad más justa, crear incidencia política, organizar mesas de trabajo o comités.

Sin embargo, es muy necesario un liderazgo firme, representativo y comprometido, para tales fines, y hay formas adecuadas de promover, ante todo, con un perfil público bien definido, una actitud transparente, sin manipulación de intereses privados comerciales o “lobby”.

No solo con personas con nivel profesional o gran experiencia, sino también con firmes convicciones, que crean seriamente en las posibilidades de grandes cambios y no solo con afanes de figurar, en una estéril competencia de discursos, personas conscientes de una misión que nos sobrepasa y que está más allá de intereses personales.

Grupos de trabajo, que no trabajen solo con cúpulas no representativas, que no sean solo de escritorio, que visiten y hablen con los adultos mayores en el campo, en donde ellos viven y se reúnan, recogiendo información valiosa.

Grupos de trabajo, de cara a la gente y no de espaldas a la gente, sin vicios legalistas, olvidándose de la gran importancia de difundir para una promoción efectiva, que deben conocer las nuevas herramientas de comunicación, e ir palmo a palmo dando a conocer el trabajo realizado, creando una gran red de personas e instituciones.

Las mesas de trabajo o comités, deben desarrollar propuestas realistas, sin caer en radicalismos paralizantes, optimizar sus reuniones, sin oír solo quejas sino soluciones o reclamos fundamentados.

Las mesas de trabajo, deben desarrollar estrategias comunicacionales y campañas para impulsar los cambios, generar corrientes de opinión favorables, y eso se logra con difusión, no campañas efímeras, sino estar en permanente actitud comunicadora para generar interacción, nada de ocultar o manipular información, hay que generar confianza, ir de la mano con la gente, ganar consensos, entonces no ser un club de amigos o “especialistas de siempre”, sino incorporando nuevos líderes, con visión gerontológica de la sociedad, con gerontólogos y con personas con esa visión, que no son inmediatistas ni solo asistenciales, sino fundamentalmente preventivos, no solo se ocupan del adulto mayor, sino del proceso de envejecer de toda la sociedad.

De nada sirven las palabras que no las precede el trabajo realizado, una experiencia valiosa y reflexiva y un compromiso real, y de nada sirven los eventos “promotores “sin conclusiones o sin seguimiento posterior a las conclusiones.

Un grupo de trabajo no debe convertirse en monopolizador de la temática, debe ser abierto a la renovación, no debe caer en la rutina y ser sus integrantes contentos de pertenecer al “Club del envejecimiento”, y la soberbia de considerar que los llamados “nuevos” no pueden aportar.

Los adultos mayores actuales son muy importantes, también los por venir y todo el proceso del envejecimiento poblacional, por ello la visión gerontológica es amplia, sabemos que las leyes son fundamentales, pero no son todo, es necesario una red interinstitucional para la promoción y difusión que acompañen las gestiones y acabar con una detestable “cultura de silencio”.

 

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