Actividad física en los adultos mayores

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Por Natalia Muñiz

Contribuye a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles. Sin embargo, en Argentina, más del 70% de las personas mayores registra déficit de práctica de ejercicio físico.

Realizar actividad física con regularidad genera importantes beneficios físicos, psicológicos y sociales en las personas adultas mayores. Es uno de los hábitos saludables que contribuye a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles, favorece las relaciones sociales y mejora la calidad de vida. Sin embargo, en Argentina, más del 70% de los adultos y adultas mayores no realiza la actividad física recomendada para su edad.

Nuestro país es uno de los más envejecidos de Latinoamérica. Este proceso demográfico, que se profundizará en las próximas décadas, presenta múltiples desafíos y oportunidades. Y el desarrollo de distintas medidas para la promoción de un envejecimiento activo es clave.

En este marco, la Fundación Navarro Viola en alianza con la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC Argentina) presentaron la publicación “La Actividad Física en las Personas Mayores. Guía para Promover un Envejecimiento Activo” a fin de concientizar a la población y de promover el diseño e implementación de políticas públicas que busquen mejorar los niveles de actividad física en las personas mayores.

“La práctica regular de actividad física es uno de los hábitos saludables que contribuye a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles (ENTs). Los beneficios que se obtienen al incorporarla en la rutina, independientemente del nivel de intensidad, mejoran las funciones y la calidad de vida, promoviendo un envejecimiento activo y saludable”, se señala en la Guía.

Revolución demográfica

En la publicación se destaca que el envejecimiento de la población se acentuará en las próximas décadas.

Las proyecciones indican que en América Latina y el Caribe, “en el año 2037 la proporción de personas mayores sobrepasará a la proporción de menores de 15 años”.

Para Argentina se espera que hacia el año 2050, “una de cada cinco personas tenga más de 64 años”.

En este sentido se advierte que “el rápido envejecimiento de la población trae consigo múltiples desafíos y exige una revisión sobre las prácticas y políticas actuales en pos de favorecer la calidad de vida”.

Enfermedades No Transmisibles

En la Guía se destaca que “el principal problema de salud que afrontan las personas mayores son las ENTs, que incluyen a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y trastornos metabólicos”.

Se indica que en América, las ENTs “son responsables de 7 de cada 10 muertes en personas de 70 años o más, además de causar condiciones de morbilidad, sufrimiento y discapacidad”. Y explica que estas enfermedades pueden prevenirse “a partir de la incorporación de hábitos saludables como no consumir tabaco, mantener una alimentación adecuada y realizar actividad física”.

Asimismo se detalla:

“La inactividad física constituye uno de los principales factores de riesgo de las ENTs y representa el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo, por lo que se trata de un grave problema de salud pública, particularmente para las personas mayores”.

El Estudio sobre el envejecimiento Global y la salud del adulto (SAGE) y la Encuesta Mundial de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que “alrededor de un tercio de las personas de entre 70 y 79 años y la mitad de las personas de 80 años o más no alcanzan con las recomendaciones básicas de la OMS sobre la actividad física en la vejez”.

En Argentina, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2013 señala que “a nivel nacional el 67,6% de las personas de 65 años o más no realizan la actividad física recomendada para su edad”.

En el estudio realizado por la Fundación Navarro Viola en alianza con el Observatorio de la Deuda Social Argentina en 2017 reporta que “el 71,1% de las personas mayores registra déficit de práctica de ejercicio físico”.

Los beneficios

Se indica que, según las investigaciones, en comparación con las personas menos activas, los adultos mayores de 65 años físicamente activos presentan “tasas más bajas” de:

Mortalidad

Cardiopatía coronaria

Hipertensión

Accidente cerebrovascular

Diabetes de tipo 2

Cáncer de colón

Cáncer de mama

Funciones cardiorrespiratorias y musculares mejoradas

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