ADULTOS MAYORES Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. ¿AMIGOS O ENEMIGOS?

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¿CÓMO SON LAS COSAS EN LA ACTUALIDAD?

   Según los datos del Padrón Continuo (INE) a 1 de enero de 2016 habían 8.657.705 personas mayores (65 y más años), un 18,4% sobre el total de la población (46.557.008), sin embargo, la presencia en los medios de comunicación de los adultos mayores es muy escasa en relación con su importancia númerica y cuando aparecen, estos medios los muestran con una imagen sesgada y estereotipada que no se ajusta a la realidad.

   La imagen predominante aún en los medios es una imagen que se asocia con inactividad, improductividad, enfermedad, dependencia, deterioro… Si bien, es distinta según el medio, por ejemplo, la prensa escrita tiende a invisibilizar al adulto mayor y la televisión a infantilizar y/o victimizar a las personas mayores, mientras la radio es el medio que se acerca con mayor objetividad.

   Por lo tanto, se puede decir que las personas mayores son invisibles para los medios de comunicación y que cuando aparecen son tratados de forma homogénea, como si todos fuesen iguales, cuando éste es un grupo social con una grandísima variabilidad.

En general aparecen como:

Protagonistas de sucesos: abandono, soledad, muerte trágica…

  • Personas con salud muy deteriorada: Necesitan ser atendidos permanentemente, consumidores de muchos recursos económicos, sanitarios etc.

  • Beneficiarios de vaciones del Imserso

Aunque esto sea cierto no es la única realidad, existen otras realidades que no se muestran con la misma frecuencia, por ejemplo:

  • En bibliotecas, conferencias, museos

  • Haciendo la compra

  • Recogiendo a los nietos del colegio

  • Viajando

  • Practicando un deporte, nadando en una piscina

  • Estudiando, colaborando en asociaciones

  • En una sala de cine, teatro o concierto etc.

  • En general no se valora la experiencia ni su conocimiento ni lo que han aportado a lo largo de toda su vida a la sociedad, sea a través de trabajo remunerado o sin remunerar. Es como si el llegar a la jubilación o ser pensionista, convirtera a las personas en dependientes en incapaces, en una carga.

       La tendencia actual es la de trasmitir un único valor, “el de la juventud” a pesar de que ser joven no tiene mérito alguno puesto que no hay que hacer nada para serlo y además es algo provisional.

       Además de las imágenes de los adultos mayores en los medios de comunicación, también el lenguaje utilizado en los mismos al referirse a los mayores afianza el estereotipo. Se utiliza con frecuencia un lenguaje demagógico, paternalista e incluso falto de respeto.

       Las imágenes sociales negativas vinculadas a la edad ponen en riesgo el envejecimiento activo y saludable ya que las personas mayores acaban aceptando y asumiendo esta forma de envejecer.

    LA PUBLICIDAD, UN PASO POR DELANTE…

       La publicidad, dirigida como está al consumo, no ha pasado por alto el potencial que el colectivo de personas mayores tiene como consumidores, que además va a seguir creciendo debido al proceso demográfico en nuestro país.

       De forma interesada, la publicidad ya refleja una imagen más positiva de las personas mayores. Su objetivo es obvio: conseguir consumidores en este grupo de edad que por otro lado ha mejorado su situación económica con respecto al pasado y cuyo interés es el de envejecer de forma óptima y con calidad de vida.

    ¿QUÉ PUEDEN HACER LAS PERSONAS MAYORES PARA FAVORECER UN CAMBIO?

    A nivel individual:

    • Distinguir entre lo que es noticia y lo que es opinión

    • Elegir el medio que le merezca más credibilidad porque sea plural y trate la información de modo objetivo

    • Consultar distintas fuentes y contrastarlas

    • No asentir a todo lo que digan los medios

    • Rechazar los programas de videncia y de tertulianos que opinan sobre todo

    • Huir del sensacionalismo

    • Buscar informadores neutros y huir de los informadores personalizados

    • Hacer llegar quejas a los medios y sus profesionales cuando la información no se ajuste a la realidad

    Desde las agrupaciones y asociaciones:

    • Conocer los medios de comunicación más próximos y establecer con ellos una relación planificada y regular.
    • Facilitar a los medios de comunicación información concreta, clara y objetiva sobre asuntos de interés.
    • Identificar aquellos medios o periodistas interesados en asuntos que afectan a los adultos mayores y muestran la información con un lenguaje adecuado, respetuoso y que no vaya contra la dignidad individual ni colectiva de las personas mayores.
    • Intervenir en los medios de comunicación aprovechando todas las posibilidades para hacerse visibles.
    • Reaccionar y mostrar desacuerdo a través de los cauces adecuados cada vez que se detecte que un medio difunde una imagen sesgada o indigna de una persona mayor o utilice un lenguaje peyorativo y paternalista.
      • Distinguir entre lo que es noticia y lo que es opinión

      • Elegir el medio que le merezca más credibilidad porque sea plural y trate la información de modo objetivo

      • Consultar distintas fuentes y contrastarlas

      • No asentir a todo lo que digan los medios

      • Rechazar los programas de videncia y de tertulianos que opinan sobre todo

      • Huir del sensacionalismo

      • Buscar informadores neutros y huir de los informadores personalizados

      • Hacer llegar quejas a los medios y sus profesionales cuando la información no se ajuste a la realidad

      Desde las agrupaciones y asociaciones:

      • Conocer los medios de comunicación más próximos y establecer con ellos una relación planificada y regular.
      • Facilitar a los medios de comunicación información concreta, clara y objetiva sobre asuntos de interés.
      • Identificar aquellos medios o periodistas interesados en asuntos que afectan a los adultos mayores y muestran la información con un lenguaje adecuado, respetuoso y que no vaya contra la dignidad individual ni colectiva de las personas mayores.
      • Intervenir en los medios de comunicación aprovechando todas las posibilidades para hacerse visibles.
      • Reaccionar y mostrar desacuerdo a través de los cauces adecuados cada vez que se detecte que un medio difunde una imagen sesgada o indigna de una persona mayor o utilice un lenguaje peyorativo y paternalista.
      • Fuentes consultadas para la elaboración del artículo: “Adultos mayores y medios de comunicación. ¿amigos o enemigos?”

        Fuente:no solo arrugas

        http://www.nosoloarrugas.com/smartblog/20_Adultos-mayores-y-medios-de-comunicaci%C3%B3n.html

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