Caídas en adultos mayores son la segunda causa mundial de muerte: cómo evitarlas

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Según la Organización Mundial de la Salud, cada año en el mundo mueren 646.000 adultos mayores a raíz de caídas. Los que tienen más de 65 años son los que sufren más caídas mortales.

Por ROSANA DECIMA

Las caídas en los adultos mayores representan una problemática que por su frecuencia es un tema de peso tanto en el ámbito familiar como en el de las políticas de salud. Son la segunda causa de muerte a nivel mundial: por año fallecen 646.000 personas debido a caídas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

En una charla organizada el martes 30 de julio por la asociación civil sin fines de lucro Anda, el director de su servicio médico Daniel Bulla habló sobre las causas y las consecuencias y dejó algunos consejos para evitar estos accidentes que por año dejan en el mundo más de 37 millones de caídas cuya gravedad requiere atención médica.

Es importante conocer el perfil de estos pacientes: los adultos mayores que gozan de buena salud y tienen entre 60 y 75 años generalmente son autoválidos y tienen un grado más o menos importante de inestabilidad postural, que hace importante que sea evaluado. Según los profesionales mantienen su apoyo social y autovalencia y su incidencia de síndrome poscaída es baja. El síndrome poscaída es el miedo a volver a caer y, por consiguiente, a la limitación de la actividad física.

Los que tienen enfermedades crónicas y son mayores de 75 años generalmente viven solos o en casas de salud y presentan problemas nutricionales (poca masa muscular); en ellos, el síndrome de poscaída es frecuente, se disminuye la autoestima y se perpetúa la dependencia.

Quienes presentan problemas cognitivos sufren caídas múltiples, no suelen tener síndrome poscaída por sus problemas de memoria y conforman el grupo que genera los mayores gastos en salud.

Bulla dijo que este tipo de accidentes son altamente significativos en términos económicos, tanto para el paciente, como para la familia y los sistemas de salud.

En diálogo con El País, destacó la importancia de trabajar en la educación de la comunidad para que todos los actores que la componen comprendan la importancia y las consecuencias que acarrean las caídas en esta etapa de la vida.

En este sentido, señaló que las estrategias preventivas deben hacer hincapié en la educación, capacitación, creación de entornos más seguros y debe haber una priorización de la investigación relacionada con las caídas.

“Es un tema muy relevante y que pasa cada vez más por una sencilla razón: se cree que va seguir aumentando porque la longevidad y la expectativa de vida ha cambiado mucho; la gente vive más tiempo y estas patologías del envejecimiento cada vez son más frecuentes. Afecta como siempre más a mujeres que a hombres porque la mujer tiene tendencia a vivir más que los hombres”, dijo.

¿Por qué se caen los mayores de edad?

Bulla explicó que lo básico es educar a la comunidad, ya que en este fenómeno influyen muchos factores. Hay factores intrínsecos como los del entorno en el cual se mueven estas personas: el hogar, los ambientes públicos y el transporte.

Hay que tener en cuenta que con el paso del tiempo se deterioran los sentidos. “La gente tiene menos visión, le erra a los escalones, los oídos empiezan a perder audición, hay problemas sensoriales, disminución de los reflejos, atrofia musculares y artrosis, que limitan la movilidad de la persona”, ejemplificó el profesional.

Las enfermedades cardíacas, neurológicas y el Alzheimer también llevan a empeorar el problema. En estos casos, es imprescindible el control: “La persona tiene que estar controlada para evitar que, desde un punto de vista médico, pueda tener una predisposición a las caídas. Y hay que controlarse seguido porque hay tratamientos que mejoran la artrosis, la tonificación muscular, la atrofia muscular, etc.”, dijo Bulla.

Entre las causas de las caídas, si se tiene en cuenta que el 85% de los adultos mayores se caen en sus hogares, están las del propio entorno: “La mayoría se cae en el día, que es cuando demuestran mayor actividad. Y ocurre en la casa, en el dormitorio, porque las camas son muy altas o muy bajas, porque hay objetos al lado de la cama, las alfombras se levantan o los calzados son inadecuados”, sostuvo el especialista. Y añadió que hay que tener en cuenta que “los ancianos de noche se levantan a orinar y generalmente toman medicamentos para dormir, por lo que no se levantan con todos los reflejos y terminan cayéndose. No ayuda tampoco cambiar los objetos de lugar ni que en los pasillos y las escaleras haya obstáculos como, por ejemplo, macetas con plantas, cables o alargues sueltos, pisos resbaladizos, las mascotas que se cruzan y a veces los hacen caer”.

Fuera del hogar, el experto indicó que las veredas rotas o en el transporte público contribuyen a las caídas. “Cuando el adulto mayor va a subir a un auto o un ómnibus, el conductor tiene que asegurarse de que no se mueva mientras aún no se acomodó”, apuntó.

Medidas sencillas para prevenir las caídas.

“Lo esencial es capacitar a las familias y tomar medidas sencillas”, dijo Bulla. En términos de prevención, se habla de una primaria, otra secundaria y una terciaria. La primera es cuando la persona no se ha caído y es esencial en esta etapa la educación para tener hábitos saludables, así como detectar a tiempo factores de riesgo.

La secundaria es cuando el individuo se cayó y se trata de prevenir un nuevo accidente identificando los factores de riesgo y haciendo una evaluación del estado de la persona. La terciaria es cuando el paciente se cayó y sufre las consecuencias del accidente y debe hacer tratamiento y rehabilitación médica.

Fuente: Vida actual

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