El camino hacia la nueva longevidad

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Adriana Trigo

Envejecer, tercera edad… son palabras que calan hondo y que toman desprevenida a cualquier persona. Sin embargo, cada segundo de nuestras vidas cuenta y suma. Sin caer en lo fatídico y en el aspecto negativo que están bien posicionados en la sociedad, envejecer es una dicha y puede ser visto como oportunidad.

La nueva longevidad requiere una nueva forma de pensar y es lo que propone el doctor argentino especialista en envejecimiento, Diego Bernardini, quien llegó a Cochabamba para el Congreso Internacional de Geriatría y Gerontología. En su paso, conoció a Mamá Julia, una simpática anciana de 118 años y a quien el libro Guinness podría reconocer como la dama más longeva del mundo, un encuentro “valioso” que será contado más adelante.

Bernardini conversó con la revista OH! sobre la nueva longevidad que profesa, en la que ejemplifica y presenta los 65 como los nuevos 55.  “Hoy la longevidad cambió y dio paso a esta nueva longevidad de las personas que viven de manera más activa y partícipes, ejerciendo sus derechos y de una manera más integrada y protagonista en la sociedad”, indica.

El experto señala que el proceso de envejecimiento está determinado fundamentalmente por tres razones:

1. Carga genética, lo que recibimos en nuestras células de nuestros padres y de las generaciones que nos precedieron, influye también el entorno. Esta carga genética se explica entre el 25 y 30 por ciento de nuestra expectativa de vida.

2. Estilo de vida, la razón para que vivamos mucho y bien está en cómo vivimos el curso de vida.Tiene que ver con la alimentación, actividad física, educación y contacto social. Influye en el 60-65 por ciento de nuestra expectativa de vida.

3. Sistema de salud. “Si cerca de nuestras casas y nuestros barrios tenemos un hospital, un centro de salud, tenemos muchas más chances de resolver problemas de salud que si viviéramos en un medio rural, cerro o montaña, lugares donde no se pueden acceder a sistemas sanitarios”, detalla el especialista y apunta que este aspecto está influenciado por un pequeño porcentaje.

Estos tres aspectos confabulan como primordiales para asimilar los años con calidad y dignidad.

SEXUALIDAD EN LA TERCERA EDAD

¿En qué plano queda la sexualidad en la tercera edad? Bernardini se refiere a esta como una dimensión fisiológica que también pertenece a la intimidad. Aconseja que debe ser tratada con cautela, prudencia y respeto.

Es importante entender que cambia como se modifica el resto del organismo. Así como cambia el color del pelo, de la piel, la voz, la resistencia o fuerza muscular. “Ese cambio tiene que ser comprendido como algo que puede ser muy importante para la persona. Los profesionales de salud no estamos preparados para ello, debe ser tocado en nuestra consulta. Reitero, con mucha prudencia”, añade.

El médico gerontólogo manifiesta que la sexualidad forma parte de un tabú para la sociedad. Para las personas mayores puede ser muy importante y puede ser algo que tiende a disminuir con el paso del tiempo, pero no por ello a desaparecer. “Tenemos que entender que debe ejercerse con libertad y seguridad. Tenemos que estar preparados para aconsejar a la persona sobre la práctica sexual, sea genital o no, puede ser muy importante para su calidad de vida y bienestar”, acota.

LOS ENEMIGOS DE ENVEJECER DIGNAMENTE

Como seres humanos nacemos con la condición que cada año que pasa deja en nosotros huellas físicas, mentales, emocionales y espirituales.

Existen varios caminos para vivir plenamente la nueva longevidad. Sin embargo, es necesario mencionar qué impide transitar asertivamente por este curso. “Los enemigos de envejecer dignamente son las barreras y la falta de derechos que la sociedad nos impone por el solo hecho de cumplir años”, apunta Bernardini. Hace énfasis en que las personas mayores están siendo excluidas por que la sociedad se maneja con un condicionamiento sustentado en la productividad.

“La nueva longevidad nos impone nuevas formas de pensar. Un modelo de vigencia, donde la persona se mantenga vigente en el tejido social, en la comunidad, en la sociedad, aportando más allá de las probables limitaciones que le imponga el paso del tiempo”, indica y recalca que no por ser jubilado o sacado de un mercado laboral uno tenga que perder derechos o protagonismo.

Bernardini invita a abrirnos a este siglo que inició hace 20 años. Dice que, por ejemplo, la atención a las personas de la tercera edad y la jubilación, en la mayor parte de los países, siguen siendo pensadas como fueron estipuladas a principios del año 1900.

“Tenemos que pensar cómo nos gustaría envejecer a nosotros y qué es la dignidad. Tratar a las personas con los mismos derechos, con las mismas responsabilidades, con la misma compasión y el mismo respeto, independientemente de la edad que se tenga”, enfatiza.

El aumento de la cantidad de personas mayores ya es una realidad. Bernardini insiste en que esto debe ser visto como una oportunidad y no como una amenaza. Oportunidad de cómo aportan a nuestra comunidad, sea a través del cuidado, trabajo voluntario, cultura, valores o tradiciones.

“Una sociedad que está preparada para personas mayores, es una sociedad que va a estar preparada mucho mejor para todos nosotros”, asevera. “Nosotros seremos las personas mayores el día de mañana”, enfatiza.

EL ROL DE LA FAMILIA

Envejecer es un aspecto inherente a las personas, pues aún en la juventud acompañamos en este proceso a nuestros padres, hermanos, abuelos…y seguro que muchos seres queridos harán en el futuro lo mismo con nosotros, si tenemos la dicha.  Es importante estar listos para acompañar a nuestros seres queridos acorde pasan los años. “Lo primero, es entender que esa persona tiene derechos, dignidad y voz. Es necesario que respetemos su autonomía y decisión. Van a querer mantener cierto poder de decisión”, manifiesta el médico gerontólogo.

Bernardini señala que el cuidado es un desafío muy importante, porque requiere de energía, buena voluntad, tiempo y recursos; muchas veces puede ser agotador.

Muchas veces la persona mayor puede ser vulnerada y maltratada en los cuidados. Recomienda a las familias que se guíen por un profesional que esté preparado para la atención y cuidado de personas adultas mayores.

“Alguna vez  fuimos cuidados por los mayores. Tenemos que saber devolver ese cuidado para acompañar a esa persona en la última etapa del curso de vida”, aconseja.

El ENCUENTRO CON MAMÁ JULIA

Julia Flores Colque (Mamá Julia) es el nombre de la simpática y particular anciana boliviana que, con 118 años, podría ser reconocida como la dama más longeva del mundo en el libro Guinness. Además de compartir un momento “inolvidable y valioso” como persona, Bernardini vio y constató cómo Mamá Julia ha vivido la nueva longevidad.

“A pesar de escuchar muy poco y estar con cierta limitación, ella mantiene la dignidad. Es una persona que depende muy poco de quienes la rodean, por ejemplo, va sola al baño. Pudo acomodar su forma de ingesta a las limitaciones que tiene. Al hablar en quechua, se hace entender a través de la mirada, que transmite emoción y sentimiento y sobre todo dignidad”, cuenta el especialista.

Destaca que estas personas son una base de valores humanos que hoy debemos aprovechar. Mamá Julia estuvo hospitalizada hace tres meses por un cuadro abdominal, “salió muy bien, pero un poco disminuida. Son 118 años, nos pidió que recemos para que se recupere pronto. Nos aseguró que para la próxima visita aprendería las letras de las canciones, porque ya se las estaba olvidando”, relata Bernardini sobre esta encantadora anciana que es amante del canto y el charango.

El experto hace hincapié en que ella nunca fue al gimnasio y trabajó en el huerto y vendiendo. Ha sido activa desde lo físico y lo social. Su alimentación fue con productos locales y naturales, que tienen un alto porcentaje de fibras. “Destaco su actitud, ánimo y predisposición para vivir. Las personas que suelen ser optimistas, generosas y positivas también suelen vivir más”, comenta, destacando una vez más la independencia y dignidad de Mamá Julia, quien con los años gana más vida.

POR QUÉ TRABAJAR  LOS ESTILOS DE VIDA

Los estilos de vida son los principales determinantes de la longevidad. Para cultivar este aspecto a favor, Bernardini subraya cuatro elementos determinantes. A continuación, explica más sobre ellos:

– Actividad física: quienes realizan actividad física de manera regular y moderada suelen vivir más. Disminuye la prevalencia de determinados cánceres como el colón en los hombres y mama en las mujeres. Mejora la salud cardiorrespiratoria y reduce la prevalencia de problemas cardiovasculares. Al controlar de manera directa el peso corporal, se optimiza el metabolismo del azúcar en la sangre y se disminuye el riesgo de tener diabetes tipo 2, que con el sobrepeso y la obesidad están consideradas como epidemias globales.

Las personas mayores no tienen que practicar únicamente actividades regulares del tipo aeróbico, sino también hacer ejercicios de sobrecarga, de pesas. Todo ello de forma moderada.

– Alimentación. La dieta mediterránea está relacionada con la longevidad. Está compuesta principalmente por cereales, granos, vegetales, pescados, poca carne roja y aceite de oliva. En mayor o menor medida, la repiten en comunidades donde se aprecian índices muy altos de longevidad.

– Espiritualidad. Las personas que tienen determinada fe religiosa (sin importar cuál sea) y quienes creen que tienen una vida espiritual, se sabe que son personas que tienen mayor longevidad.

– Contactos sociales. Se trata de evitar la soledad indeseada. El número de contactos sociales que tenemos nos vinculan y son estímulos cognitivos que mejoran la reserva cognitiva.

“Estos cuatro elementos son protectores, benefician una longevidad no sólo en términos de tiempo, sino también en calidad y funcionalidad”, apunta Bernardini.

DIEGO BERNARDINI

Es médico de familia y fisioterapeuta de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Completó su grado de máster en gerontología y es doctor en medicina por la Universidad de Salamanca, España. Trabajó en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Banco Mundial en Washington DC, Estados Unidos. Ha sido TEDx speaker y realizó más de 200 presentaciones internacionales.

Fuente:Los Tiempos

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