El futuro incierto(Reflexión sobre la familia y las personas mayores)

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Juan Luis Camps

¿Nos hemos equivocado con el modelo de familia actual? La respuesta será seguramente otra pregunta ¿pero es que hay un solo modelo? Evidentemente que no. En la mayoría de los casos, de aquellas familias estructuradas en abuelos, padres, hijos y nietos viviendo en una misma casa, con una “bolsa” única, basada en la figura del heredero principal y que yo aún conocí de niño, quedan bien pocas. Ahora la familia se estructura a la práctica en una unidad en la que conviven padres e hijos hasta que estos se casan o se independizan, y otra con los abuelos viviendo solos hasta que, por obligación, en algunos casos, tienen que internarse en una residencia para la tercera edad. Es decir, hemos pasado de un modelo familiar a un modelo matrimonial y en el peor de los casos a un modelo personal o individual. La actual organización socio económica de la sociedad nos lleva a ello. Es como diría yo, el modelo económico de “pan para hoy y hambre para mañana”, aplicado a la felicidad del entorno familiar. Te empiezas a dar cuenta de todo esto cuando te llega la primera nieta de aquellos hijos que por las necesidades laborales actuales han tenido que fijar su residencia relativamente alejada de la tuya. Y es que en el sistema actual no puedes hacer siquiera bien la labor de abuelo, aunque sea lo que más desees en la vida. De la misma manera tomas consciencia cuando, por la misma razón de lejanía, no puedes ayudar cada día a tus padres como se merecen. Y en un plan más egoísta, casi automáticamente, piensas en el futuro no muy lejano de tu pareja y del tuyo mismo. ¿Acabaremos también en una residencia? ¿O un período del año en casa de cada uno de nuestros hijos, en el mejor de los casos, pero fuera de nuestra casa? Pues parece que tenemos muchos números. Algunos partícipes en conversaciones sobre la materia de nuestra misma edad, muy optimistas, comentan que no está mal acabar viviendo en una especie de hotel. Creo que las residencias actuales ya superan a los hoteles en muchos aspectos, concretamente los sanitarios y paliativos, pero también que están muy lejos de transmitir esa sensación de confortabilidad y de satisfacción que nos da un hotel. Llegados aquí y cuando asumes la realidad del tiempo en que nos ha tocado vivir, no hay otra que prepararse con tiempo para afrontar con la máxima dignidad y confortabilidad los últimos años de nuestra vida. El primer problema que aparece es que con la media de las pensiones de la Seguridad Social, no digo ya las más bajas, no se puede pagar el coste actual de una residencia. Por lo tanto, para posicionarse, habrá que ir viendo que propuestas presentan los diferentes partidos de cómo cubrir esta diferencia. De momento no queda otra que ir ahorrando individualmente por si acaso. Y contestando a la primera pregunta del artículo: creo que sí.

Fuente: La Comarca

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