En qué fallamos: Debate presidencial en Ecuador no tomó en cuenta a las personas mayores

49
0
Por Klever Paredes
Jodidos, fritos, En la olla como decían antes las personas mayores. Con esa sensación nos quedamos después de ver el debate presidencial con la mayoría de los candidatos a la Presidencia del Ecuador, el pasado fin de semana. Evento al que no asistieron Andrés Arauz y Yaku Pérez.
Decepcionante mirar y escuchar que para quienes aspiran gobernar, durante los próximos cuatro años, las personas mayores no son prioridad en sus planes de gobierno. Preocupante, si se lo mira desde el desconocimiento que demostraron respecto a las proyecciones demográficas que advierten el envejecimiento poblacional como un fenómeno irreversible.
En Ecuador existen más de 1,4 millones de personas mayores de 60 años. Más del 70% no cuenta con una pensión jubilar y viven la desgracia e injusticia de ser viejos y pobres. Por cada 100 menores de 15 años tenemos actualmente 28 adultos mayores.
A pesar de ser un país todavía con población joven es real que estamos envejeciendo, lamentablemente, sin políticas de estado que aseguren la calidad de vida de este grupo etario que al 2050 por cada 100 personas en edad de trabajar, habrá 40 adultos mayores, según datos del INEC.
Será que los candidatos no entienden o les vale que en el país existe un déficit de servicios y profesionales especializados como son geriatras o gerontólogos. Alguno de sus asesores se dará el trabajo de investigar que apenas existen dos hospitales de atención integral, para miles de miles de personas mayores y que es ahora cuando se debe actuar con hechos no con retórica barata.
Mientras en otros países se camina hacia sociedades para todas las edades, en los discursos de los presidenciales se habla solo de niños, jóvenes y población económicamente activa. Cómo se puede hablar de economía sin el ser humano como su razón; de empleo sin tomar en cuenta a los mayores y su experiencia; de salud, con cuanto descaro, si las personas mayores en esta pandemia son quienes menos acceso tienen al sistema de salud pública, con cuanto cinismo, si quienes poner a diario los muertos son los adultos mayores.
En qué fallamos las personas mayores para que todo ese capital que dejamos de herencia de valores y principios éticos y morales, como individuos y como comunidad, hayan caído en tierra estéril, en corazones vacíos y en mentes mercantilistas.
En qué momento olvidaron estos políticos el amor y el consejo que recibieron de abuelas y abuelos, de padres y madres, para que ahora ni los nombren. Y conste que tampoco ellos son unos jovencitos, sino los referentes de esa vejez sin condumio, sin chispa, sin un sentido, aquella que fomenta esa mirada negativa, de pérdida y, en el caso de ustedes, de desprecio.
Como decía mi abuela, a veces con gusto les daría unos cuantos fuetazos en el rabo, en este caso, para que recuerden la gratitud por quienes dieron todo, con errores y aciertos, por sus hijos, por sus nietos, por el Ecuador.

DÉJANOS UN COMENTARIO

avatar
  Suscríbete  
Notifícame de