Gerontología, terminologías e imagen de la persona mayor (Artículo completo)

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Luigui Vidal Rivas
06-12-2019
El lenguaje y las terminologías para referirse a las personas mayores, como en cualquier otro campo del conocimiento, caducan, cuando el desarrollo científico y cultural nos ponen ante nuevas concepciones, que acompañan a los cambios sociales, modificación en los roles y protagonismos de los grupos de edad.
Se generan nuevas realidades, y el lenguaje evoluciona con el desarrollo de la sociedad, por tanto es absolutamente lógico que a las personas mayores, ya no las nombremos, como era en una época distinta, en determinados y pasados desarrollos de la humanidad.
Hoy el lenguaje se adecua también al vencimiento de los prejuicios frente a lo que todavía muchos llaman “vejez”, los conceptos de edad biológica y edad cronológica, han revolucionado nuestra visión del hecho de ser mayor, y están acabando con los prejuicios y estereotipos, que asocian a la adultez mayor con enfermedad y ven el proceso de envejecer como pura decadencia.
La imagen de la persona mayor, que va incrementando su protagonismo en la sociedad, al irse visibilizando con muchas actividades, ha crecido notablemente, con la conquista de nuevos espacios como en las redes sociales de internet, accediendo a la tecnología de la información.
Esto va creando un nuevo concepto de ser persona mayor, y es perfectamente entendible que los términos del pasado como ancianos o viejos sean desplazados.
Las personas mayores ya no son los mismos, ni envejecen tan pronto, se sienten más contemporáneos, se van apoderando de la modernidad, con un envejecimiento activo, que ralentiza el propio hecho de envejecer, la vulnerabilidad que es algo natural a todo ser viviente, está dejando de verse como una condición propia de ser mayor, así como la adultez mayor no es sinónimo de vulnerabilidad.
Las campañas por la visibilidad de la persona mayor, entran en decadencia, por el hecho de que su visibilidad es cada vez más grande, y por ejemplo, de que estrellas del cine y la TV, con edades, incluso superior a los 80 años, hoy son protagonistas y  objeto de admiración.
Cada vez hay más páginas gerontológicas, a nivel de la web, y especialmente en las redes sociales, las condiciones son más favorables que nunca, para promover a las personas mayores y la cultura gerontológica, son momentos propicios, para la autopromoción, esas campañas con cierto patetismo de hace pocos años, van siendo reemplazadas, por personas mayores empoderadas, que detentan poder.
La propia realidad expresada en las estadísticas nos muestran que son muy pocas las personas mayores dependientes, incluso muchos con discapacidad tienen autonomía.
Esas campañas que decían “Déjalos hacer”, nos mostraban a personas mayores, en condición de debilidad, y a los que había que conceder algún poder o autonomía, eso ya está cambiando, las nuevas campañas nos muestran a personas exhibiendo su poder y autonomía.

En tanto el empoderamiento de la persona mayor sigue creciendo, saliendo de la invisibilidad, hay todavía mucha gente y entre ellos profesionales, para los cuales las cosas no parecen haber cambiado.
Se resisten a abandonar terminologías desfasadas, y siguen sobredimensionando la vulnerabilidad como característica más importante, para valorar a las personas mayores, lo que de alguna forma, significa ponerse en un sitial de superioridad.
Sin embargo la realidad es muy distinta a la de la burbuja en que viven, la condición de adulto mayor se ha establecido, por las políticas públicas a partir de los 60 años, pero alguien podría decir ¿cuándo comienza realmente la adultez mayor?
El envejecimiento es distinto en cada individuo y hay pruebas de muchas personas que han llegado a los 60 años, en plenitud vital, buena condición física y redimensionamiento intelectual, la mala funcionalidad no es inherente a la edad, sino principalmente al estilo de vida llevado y en menor importancia al tema genético, muchas cosas que se creen normales en la adultez mayor, son producidas por malos hábitos en las etapas previas de la vida.
Además generalizar con personas mayores es un verdadero disparate, tomando en cuenta que es un periodo de la vida, bastante largo, con grandes diferencias de edad y brechas generacionales muy apreciadas y a medida que el tiempo transcurre, la persona mayor será cada vez más diferente, mas informado, mas educado, más contemporáneo, no se puede hablar de personas mayores en sí, hay muchos envejecimientos diferentes, generalizar es un absurdo total.
La falta de capacitación en gerontología, es preocupante, la falta de comprensión de lo que realmente es el proceso de envejecimiento y la visión holística de la persona mayor, genera acciones erráticas, en las que se subestima, y se infantiliza a la persona mayor, en la cual no se comprende la heterogeneidad del envejecer, y las diferencias generacionales.
Si no comenzamos a capacitar para crear visión gerontológica que guié nuestros pasos, seguiremos cometiendo errores, mientras que para muchos funcionarios que no pasan de posiciones asistencialistas o legalistas, nada cambia, ellos siguen en la década anterior, y no se dan cuenta de que la realidad cambia ante nuestros ojos, los cambios se dan ahora a otra velocidad, y ellos siguen trabajando sin ver la realidad, con una visión realmente de desconocimiento sobre lo que ocurre, además de prejuicios que mantienen.
La imagen de la persona mayor, cambia ostensiblemente y ellos no lo ven, sus campañas erráticas y la falta de visión de un estado sin visión gerontológica, son muy evidentes, las necesidades para las personas mayores no son solo techo y comida, quieren aprender más, quieren estar bien informados y el acceder a la tecnología, y que dicen nuestras ¿políticas públicas?

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