INPE: Hay más de 4 mil adultos mayores en penales del país

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Por Oscar Chumpitaz

2.800 no tienen sentencia. La mayoría, 1.472, purga prisión en cárceles limeñas. El INPE desarrolla un programa de tratamiento especial para reos de 60 años a más.

A la misma hora en que Isaác Espinoza Prado se queja de dolores musculares que no le dan tregua, José Quinteros Elías manifiesta una molestia en la zona abdominal. Muy cerca de ellos, Jesús Abelardo Buendía ya no aguanta la hinchazón en los pies que viene acompañada de unas punzadas que casi le impiden caminar. Hay veces en que no sale de su celda por el dolor.

Si fueran solo sus enfermedades, nada tendrían en particular sus vidas, pues al fin y al cabo ni Isaác, ni José, ni Jesús, se conocen.

A sus vidas las enlazan otras circunstancias: son adultos mayores y experimentan cada uno a su modo lo terrible que es la soledad y el abandono, y el destino los llevó a lo que jamás imaginaron: una cárcel.

Isaác va a cumplir 91 años y es el interno más longevo del penal deLurigancho. José está en el penal de Huaral y Jesús en el de Chincha, Ica.

Sería imposible decir a cuál de estos hombres la prisión le está pesando más, pero los tres parecen tener clara una cosa: a su edad ninguno debería estar tras las rejas. Y por ello se sienten inocentes y condenados a la vez.

En todos los penales

Actualmente, en las 69 prisiones del país hay 4 mil 143 internos mayores de 60 años, de acuerdo con los reportes de las Unidades de Registro del Instituto Nacional Penitenciario (INPE).

De ellos, 1.472 permanecen recluidos en cárceles de Lima, mientras que 224 están en penales de Áncash, 274 en Ica, 215 en Junín, 169 en San Martín, 168 en Cusco, 164 en Piura, 155 en Huánuco, 149 en Lambayeque y 125 en Arequipa, por citar algunas regiones .

Las prisiones de Moquegua, Pasco y Huancavelica son las que tienen una menor cantidad de presos adultos mayores: 11, 16 y 19, respectivamente.

Si le tocara pagar entera su condena, José Quinteros saldría de prisión más o menos en diciembre del 2021. Para entonces tendrá, “si Dios lo permite y me alarga la vida”, 91 años y quién sabe si una vida por delante.

Este viejo de piel cobriza y muy endeble figura fue sentenciado por robo. Según cuenta, nadie espera con ansias su salida de prisión y por eso este hombre que dice haber luchado y trabajado toda su vida está hundido en la depresión.

Su vida en la celda es un eterno llanto, no siempre con lágrimas, claro, pero sí con una congoja que ni ocupando su tiempo dando clases a presos analfabetos ha podido ahuyentar.

Tienen un trato especial

Para los adultos mayores en prisión el INPE ha implementado un programa de tratamiento especial. Solo en el penal de Lurigancho hay 550 internos mayores de 60 años que pasan sus días principalmente en los pabellones 3 y 9.

El director del penal, Jaime Huamaccto Jiménez, ha dispuesto que los 10 mil internos de los 21 pabellones tengan un trato amigable con ellos.

Tanto en la cuenta como en la repartición de alimentos (paila), tienen la preferencia en las filas que se forman en los patios.

Según el INPE, del total de adultos mayores, unos 1.120 están sentenciados y 2.800 están todavía procesados.

En cuanto a la ocupación que tenían antes de ingresar a los penales, al menos 240 se desempeñaban como arquitectos, urbanistas, artistas, comunicadores, dibujantes, economistas, abogados, administradores, ingenieros, entre otros.

Los educadores presos constituyen un grupo mayoritario de 117 internos. El programa del Adulto Mayor que opera en el penal Lurigancho tiene 209 integrantes y cuenta con un ambiente exclusivo para ellos.

Datos

– Nutrición. Los adultos mayores tienen una dieta adicional que refuerza su alimentación recibida en los pabellones.

– Salud. La mayoría cuenta con los servicios del Sistema Integral de Salud (SIS) y en todo momento se coordina con diversas entidades la organización de campañas de salud especializadas.

– Reclusos. La población penal en el país es de 90 mil 638 internos.

Fuente: La República

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