La alegría de vivir y la madurez

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LVR
Un prejuicio común, es en el que se etiqueta a una persona con una característica o costumbre, excluyendo otras facetas de su personalidad, cuando se piensa, por ejemplo, que un hombre lector e intelectual, no puede ser además divertido, dinámico, deportista o bailarín.
Un prejuicio común es que el que escribe y lee mucho, no puede además ser alegre y hacer algo “loco”, y ello es una errada visión de las personas, no se entiende que en una persona, puede estar lo serio y lo divertido, puede estar el análisis y el juego, lo intelectual y lo lúdico, la actividad física e intelectual.
Pero es así, cada uno de nosotros tiene un potencial multifacético, y al conocer esta realidad, vencemos el prejuicio, es el equilibrio que hace la vida más interesante y rica en matices.
La alegría de vivir acompañará nuestra juventud, nuestra madurez y nuestra adultez mayor, y cuando menos conozcas, más tediosa será nuestra vida, la cultura es algo maravilloso y tenlo presente, lee y escribe, pero también ríe, baila y juega, es el hermoso vaivén de la vida, desplegar las facetas del ser y compartir la totalidad de lo que una vida puede dar.

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