La construcción social de una nueva vejez: la importancia de reinventarse

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La jubilación marca el último mojón de un camino, según fue trazado hace muchos años en nuestra cultura con los códigos de una época en la que la actividad laboral se llevó el protagonismo de las vidas de las personas.

Por Laura Strugo

Quienes ya han superado los 65 años y los que vienen llegando, transitaron cada una a su manera un circuito predeterminado, cuyo eje principal era la actividad ocupacional: jardín, primaria, secundaria, estudios superiores, vida laboral, jubilación.

Habiendo atravesado todas esas estaciones o algunas de ellas, el colectivo cultural se detiene y anuncia: “aquí termina el recorrido”.

Cuando la esperanza de vida era más corta, muchos se sentaban, a esperar que pase a buscarlos la muerte. Pocos veían un territorio fértil donde hacer un camino;  pocos veían un nuevo principio donde se supone que había un final.

Pero como siempre fue y siempre será, los tiempos vienen cambiando y las personas somos, al mismo tiempo que atravesadas por la cultura, hacedores de cultura.

Por eso es tan importante detenerse a pensar qué modelos queremos para nuestras vidas.

Con el viejo modelo de vejez nadie quiere ser viejo y es entendible. Pero muchos nuevos viejos están optando por seguir adelante dibujando su propio mapa, con la brújula de su pasión y su experiencia. Y dejarán a la sociedad no un camino trazado, sino un saber hacer camino al andar.

Terminando el año y proyectando uno nuevo, ¿qué mejor que detenerse a armar nuevos proyectos?

La autora es psicóloga, especialista en Intervención y Gestión Gerontológica y preside la Fundación Puente a la Vida. 

Una experiencia solidaria narrada en primera persona

Por Pocha Molero

Mientras realizábamos actividades en el centro para adultos mayores El Puente, varios integrantes del grupo hacíamos referencia a la proximidad de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Cada uno manifestaba las sensaciones que estas fechas provocaban en su espíritu. Algunos decían esperarlas con alegría, otros con nostalgia por las ausencias, pero todos coincidimos en el deseo de llevar a cabo alguna actividad en beneficio de los niños. La expresión fue unánime; serían los niños internados en el Hospital “Avelino Castelán” de Resistencia.

Para solicitar nuestra propuesta solicitamos la colaboración de la población a través de una intervención televisiva. Y la respuesta amorosa no se hizo esperar.

Solicitábamos solamente libritos para colorear y lápices de colores. Llegaron enormes regalos y muchas llamadas telefónicas de personas que se ofrecían para colaborar, como Sandra, que confeccionó artesanalmente material recreativo, o la abuela Ely que confeccionó personalmente libritos para colorear.

También ofrecieron su colaboración personas que hacen honor a su edad, como José, quien con su bastón y sus 90 años, se ofrecía para participar en la entrega, con decisión y entusiasmo.

En pocos días contábamos con material suficiente a distribuir. Mientras preparábamos los regalos con Pili, Beto, Bianca, Federico entre muchos otros hacíamos referencia al enorme caudal de solidaridad de nuestros adultos mayores. Cuánto pueden dar en beneficio del otro, en este caso, de los niños internados por distintas dolencias.

Reflexionábamos también que quienes llegan a esta etapa de la vida, no sólo acumulan años, también experiencia, solidaridad, respeto, entusiasmo, voluntad y amor. Ese amor que se manifiesta en obras como ésta.

Mucho se habla y escribe sobre las limitaciones y carencias de la vejez, es bueno poner énfasis en todo lo que somos capaces de crear y transmitir con nuestra voluntad y nuestras experiencias de vida. Por eso, mientras el grupo trabajaba desde lo más profundo agradecía a quienes ayudaron a concretar lo que denominamos “un juguete, una sonrisa”.

En nuestros oídos resonaba muy despacito aquella canción que dice: “como un documento inalterable, yo vengo a ofrecer mi corazón”.

La autora trabajó como asistente social durante su etapa laboral. Su vocación sigue intacta y junto a la fundación Puente a la Vida encuentra cada día territorios para seguir pintando su recorrido, señalan en la institución.

 

Invitación permanente

La Fundación Gerontológica Puente a la Vida tiene entre sus misiones ayudar a la construcción social de una nueva vejez.

Si sos un nuevo viejo o un viejo y tenés ganas de sumarte a esta construcción, solicitá una entrevista con la presidenta de la fundación, Laura Strugo al 4451994. Seguimos delineando proyectos.

Fuente: Norte 50 años

http://www.diarionorte.com/article/174616/la-construccion-social-de-una-nueva-vejez-la-importancia-de-reinventarse-

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