Llegar a ser adulto mayor en El Salvador

40
0

Desde 1992, por decreto legislativo, enero es el mes del adulto mayor en El Salvador. Legalmente una persona es considerada adulta mayor desde los 60 años y según la Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc), en el país hay 761,687 entre hombres y mujeres que residen en el país y que tienen 60 años o más.En teoría a los 60 años todo empleado privado o estatal debería estar jubilado con una adecuada pensión y con prestaciones sociales dignas.

En el país, donde a diario la violencia hace de las suyas, llegar a 60 años es todo un privilegio y una sobrevivencia destacada, más aún si se llega en buenas condiciones físicas y mentales. Mi abuelo decía que llegar a viejo no vale la pena si se llega solo y con enfermedades, pues a esa edad es cuando  más se necesita de la familia y del Estado, a efecto de que garantice el bienestar y la salud, especialmente de quienes sobrepasan los 70 años, pues en El Salvador  la esperanza de vida es de 73.51 años.

Durante enero muchas instituciones estatales y organizaciones no gubernamentales desarrollan actividades conmemorativas y organizan convivios para adultos mayores y hasta publican en los medios de comunicación sendos saludos y mensajes de apoyo. Este mes se presentan estudios y se dan a conocer planes y proyectos para brindar una mejor atención a estas personas. Pero pasado enero poco a poco baja la efervescencia y no pasa nada. Son pocas las instituciones que realmente le dan continuidad a los planes de apoyo al adulto mayor. Localmente son pocas las alcaldías que tienen programas de apoyo para los ciudadanos que pasan de los 60 años y algunas que sí tienen programas los han instrumentalizado con fines políticos y partidarios.

Muchos adultos mayores pasan a engrosar el mercado laboral informal. Uno se cruza por el centro de San Salvador y otras ciudades y observa a cientos o miles de adultos mayores trabajando de manera informal, apostados en las aceras y esquinas vendiendo de todo. He visto a ancianos en silla de ruedas, usando muletas o bastones, enfermos de artritis, incluso ciegos, trabajando bajo el sol y la lluvia. A los autobuses se suben muchos ancianos a mendigar, otros tienen que madrugar y recorrer largas distancias cargando sus productos para la venta.

¿Para estos ancianos que se sacrifican día a día, acaso no hay programas de apoyo de instituciones y organizaciones que dicen velar por sus derechos? Al parecer no, pues pareciera que solo los usan cuando les conviene y como cifras estadísticas.

Hay esfuerzos voluntariosos pero aislados, por ejemplo en los asilos, que por cierto carecen de lo básico para garantizar un nivel de vida adecuado para los ancianos. En los asilos carecen de medicina, alimentos geriátricos, inmuebles y fondos suficientes para generar una mejor calidad de vida de sus huéspedes. En la navidad pasada, junto a unos amigos gestionamos fondos para regalar tres sillas de ruedas a un asilo y casi salimos llorando al encontrarnos con mucha voluntad del personal que ahí labora, pero con carestías en extremo. Hacían falta desde pañales desechables y agua potable, hasta cobertores, camas en buen estado y aire acondicionado.

Ya es tiempo que en el país se construya uno o más hospitales especializados en geriatría. Ya no es posible que en los hospitales del Estado se vean ancianos tirados en el suelo porque no hay cupo para ellos o que en el Seguro Social se les deje citas para dentro de un año cuando se presentan con una emergencia. Las personas de la tercera edad o adultos mayores, quienes durante su juventud y adultez dieron todo su esfuerzo por su familia y por el desarrollo de la nación, merecen un mejor trato en sus años postreros.

Muchos que hoy somos empleados activos y aportamos, cada quien desde su trinchera, al desarrollo del país, aspiramos a llegar a ser adulto mayor con una calidad de vida humanitaria. Eso pasa por tener una pensión digna y no paupérrima como la actual, de lo contrario dentro de 10 o 15 años tendremos una oleada de adultos mayores trabajando por obligatoriedad quitándole oportunidades a los jóvenes.

En vez de pronunciamientos y saludos para los adultos mayores, hay que luchar por mejorar las condiciones de los actuales ciudadanos en esa edad y de quiénes, con mucha suerte, llegaremos a ser, dentro de algunas décadas, adultos mayores.

DÉJANOS UN COMENTARIO

avatar
  Suscríbete  
Notifícame de