Los 7 pilares de la economía del envejecimiento: Silver Economy

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Por Juan Carlos Alcaide

El código de conducta de la economía que surge con la confluencia de la digitalización y elenvejecimiento,  la Silver Economy, se basa en estos 7 pilares básicos:

1.- Todos tenemos derecho a un envejecimiento digno

Debemos orientar todos los sectores para que no se olviden de los mayores y sus familias. El objetivo es conseguir un envejecimiento saludable, más allá de la capacidad económica y desde la igualdad de oportunidades.

Se trata de producir y diseñar productos y servicios customer centric, orientados a ganar dinero y ser rentables desde la idea de superar expectativas del mayor y su familia, y mejorar la calidad de vida de todos ellos.

Una de las características del envejecimiento es que “el mayor será mayor mucho tiempo”, y es importante la fidelización. Luego será mayor su cuidador, siendo de nuevo importante la fidelización.

2.- Ganar dinero en un mundo mejor

Existe la oportunidad de ganar dinero en un mundo mejor, donde se mejora la calidad de vida de las personas mayores, de los más vulnerables y de los que se quieren vivir la vida a sorbos. Hay que contribuir a la duración y calidad de sus años con relaciones de apoyo, mejora de la salud y bienestar, estabilidad financiera y trabajo, en su caso.

– Hay que trabajar el concepto de esperanza de vida: todos  queremos vivir en buenas condiciones.

– Antes se aceptaba como algo natural que las personas “mayores” (¡los 70 años!) eran “viejas” y tenían que estar, casi necesariamente, en malas condiciones de salud. Hoy, la vida que nos queda a los 65 años es de algo más de 20 años. De los cuales, una buena mitad se disfruta libre de discapacidades y en buenas condiciones de salud (que son dos condiciones distintas).

– Uno de los retos de la Silver Economy y las tecnologías médicas que están emergiendo (y en las que hay mucho dinero por ganar) es que deberán propiciar  vidas más largas y de calidad: se mejorará en la lucha contra el Alzheimer y el cáncer y se logrará cronificar otras enfermedades.

Es trabajar en pos de la felicidad humana, siendo rentable en el corto, medio y largo plazo.

3.- No existen viejos ni viejas

En un momento en el que cuidar el lenguaje políticamente correcto es importante, conviene también  educar sobre los ciclos de vida y el envejecimiento. Se deben proyectar valores en cada expresión: son viejos los muebles; las personas, mayores.

Hay que evitar el negativismo al hablar del mayor y todo lo que suene a negativizar la condición, como anciano, abuelo, decrépito,  senil, achacoso, longevo… ¿Lo mejor? Hablar de personas, sin adjetivizar, y usando su nombre en lo posible.

Hay que repetir hasta el cansancio que la madurez es la plenitud de la vida, en que se ha de disfrutar lo logrado interna y externamente. Si la juventud es la era del “espero que”, la madurez debe ser el “aquí y ahora”. Disfrutar por disfrutar.

4.- Envejecimiento positivo y activo: todos necesitamos aprovechar el tiempo incierto que nos queda

– Hay que dejar de ver el envejecimiento como un problema. El empresario, el emprendedor o el directivo debería ver el envejecimiento como potencial:

1. Personas con larga vida por delante desde que empiezan a ser seniors.

2. Personas sabias a través de la experiencia.

3. Pasionales y que valoran la autenticidad.

– No hay que combatir el envejecimiento. Hay que combatir la vulnerabilidad de la pérdida de capacidades cuándo se es muy mayor (y es ético hacer negocio de ello). No es vergonzosa la dependencia y la fragilidad, es la condición humana y forma parte de ella.

– La Silver Economy ha de “vender” el todo de la vida en plenitud, porque la alternativa a envejecer es la nada de la muerte.

– Defender la alegría en todo caso. El envejecimiento debe entenderse como una fase más del ciclo vital, en la que se producen cambios positivos y negativos; se trata de cambios multidimensionales y no afectan por igual a todas las personas. Algunos de estos cambios suponen ganancias: la capacidad de aprendizaje se mantiene durante toda la vida, mantenemos la capacidad adaptativa y plástica del cerebro,  podemos vivir desde la lógica “del aquí y ahora”, podemos pasar del “tengo que hacer esto o aquello” al “hago lo que apetece”, puedo prestar más atención a mis deseos y motivaciones, descansar y relajarme.

– El empresario, pues, debe enfatizar lo positivo: el entusiasmo contra la apatía, acentuar la sabiduría y la experiencia, manejar la alegría, el humor, la felicidad y el optimismo contra la tristeza y la amargura que antaño pudo suponer hacerse mayor.

– Se deben vender experiencias de entrenamiento y diversión, de socialización. Hay que convencer de que ser mayor es sinónimo de ser productivo y de aportar a los demás a través del sentido común y la experiencia.

– Los recuerdos son positivos si no paralizan y permiten tomar impulso para seguir adelante. Hay una tendencia en los mayores al regocijo en el “cómo solía ser”. Hay que convencer de que cualquier tiempo pasado fue… anterior.

5.- La idea de Amparo

Vivimos en una sociedad que negativiza el envejecimiento, admira y premia la autosuficiencia (la identifica con liderazgo) y la autonomía plena (“hacer lo que te da la gana”). Así, cumplir años, nos hace sentir vulnerables, frágiles incluso si no lo somos.

Debemos positivizar que es ético ganar dinero ayudando a las personas cuando lo necesitan, dando calidad y calidez, lo que requiere invertir y rentabilizar los esfuerzos.

6.- Es necesario planificar

Vivir más años exige planificar cómo envejecer. Sin obsesionarse porque el futuro no existe, es incierto, hay que planificar escenarios. La Silver Economy tiene un reto por delante desde el punto de vista de la planificación : oportunidad financiera de gestión del ahorro y la gestión patrimonial inmobiliaria.

7.- Tecnología y servicios digitales para la Silver Economy

Es necesario (urgencia inaplazable)  invertir en I+D+I, en tecnología y servicios digitales para la Silver Economy.

La evolución social futura se traduce en: incremento de productividad vía la tecnología. Se deben producir bienes y servicios más baratos para que consumidores empobrecidos en una sociedad dual puedan pagarlos. El estado no podrá hacer frente a “las personas” necesarias para la ayuda a los mayores en dependencia y fragilidad. Quizás sí a los robots y a las ayudas telemáticas que abaraten la prestación de servicios.

Telemática. Domótica. Big Data. Realidades virtuales, realidades reales, digitales. Y físicas. Equilibradas para dar lo mejor a las personas cuando más frágiles son. Personas que cuidan personas con la ayuda de la tecnología. En  eso, quizás, se puede resumir la Silver Economy.

Fuente:Expansión

http://www.expansion.com/blogs/consumidor-que-viene/2019/01/10/los-7-pilares-de-la-economia-del.html

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