Nada que celebrar

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Klever Paredes
El 5 de enero se celebra el Día del Periodista en Ecuador, como ciudadano, como persona que camino a la vejez, como miles de personas mayores a una gran parte de los periodistas y medios de comunicación, les decimos que NO tenemos nada que celebrar. Nada. Si antes las personas mayores eran tratadas como “viejitos”, “viejecitos”, “abuelitos”, “ancianitos”, “como niños” o “como una carga”, durante la pandemia casi todos los periodistas nos dieron las espaldas completamente.
La mayoría de periodistas y medios de comunicación mostraron la peor imagen de lo que significa ser viejo. Se profundizó tanto en sus mensajes la imagen de vulnerabilidad, de aislamiento, de soledad, de abandono, de enfermedad, como algo tan normal para este grupo etario y, tristemente, el fin de sus vidas como una obligación urgente.
Y en muchos casos, también se dedicaron a la tarea más fácil, reproducir los mensajes de quienes ostentan el poder político y califican en sus discursos a las personas mayores como “viejecitos”, sin mirar que ellos atraviesan la misma etapa de la vida.
Alguno de aquellos periodistas que exaltan a la profesión como una pasión, como el ejercicio de la ética y la independencia, de la libertad de expresión, del profesionalismo, de la valentía… pensó por un instante el miedo y pánico que sembraron en miles de viejos y viejas aislados, solos, y señalados como el blanco de de la pandemia.
Alguno consultó a un especialista que el impacto de ese lenguaje diminutivo fomenta el edadismo, que no es otra cosa que discriminar a un ser humano por el simple hecho de tener más años.
Alguno de los considerados “referentes” del periodismo nacional y que son parte de este grupo etario abanderó la causa de los viejos y viejas.
Cuántas veces desde el ejercicio del periodismo y desde la responsabilidad de los medios, en estos tiempos de pandemia, se hablo de DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS MAYORES.
Cuántas veces a los periodistas o desde los medios se escuchó, se leyó o se miró sobre el derecho humano y constitucional al acceso al sistema de salud público, por citar un ejemplo.
Y en la actualidad, cuántas veces los periodistas cuestionan a los candidatos a la Presidencia por la ausencia de planes de gobierno para las personas mayores. A lo mejor no piensan llegar a viejos y por eso poco les importa su futuro.
Si con la misma vara se mide, así como a las personas mayores se las califica de “viejitos”, “ancianitos”, “abuelitos”, a los que les toque, feliz día “comunicadorcitos”.
Con seguridad recibiré más críticas que autocríticas de muchos compañeros periodistas.

 

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