¿No dejar a ninguna persona mayor rezagada?

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Por Monika Queisser, Dirección de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE

¿Qué será importante para ti en la vejez? Ante todo, un cuerpo y una mente saludables. Pero también un hogar cómodo en un sitio agradable para vivir. Cerca de familiares y amigos. Y suficiente dinero para disfrutar todas esas cosas buenas de la vida, como viajar, comprar buenos libros, ver buenas películas, visitar museos y otros placeres que nunca tenemos tiempo suficiente para gozar mientras trabajamos y sacamos adelante una familia.
Es probable que si tuviste la fortuna de recibir una buena educación y adquirir las competencias que requerías, y si encontraste y mantuviste un buen empleo, tanto en lo que respecta al sueldo como a las condiciones de trabajo, tu vida como jubilado será grata. Aun si necesitas atención a largo plazo y ayuda personalizada, probablemente tendrás acceso a servicios de buena calidad porque estás asegurado y puedes pagarlos.
Pero ¿qué sucede con aquellos que vivieron un inicio menos afortunado en su vida laboral, que perdieron su empleo una o más veces durante su edad productiva, que trabajaron jornada parcial y recibieron bajos salarios, que desempeñaron labores de gran exigencia física que les cobró factura en su salud? Para todas esas personas, la jubilación y los riesgos que acompañan a la vejez son mucho menos agradables.
Los datos ofrecidos por la OCDE y tomados de Pensions at a Glance 2013 (“Panorama de las pensiones 2013”) muestran que en nuestros días la mayoría de los pensionados tienen un estándar de vida tan bueno como la media de la población. Por supuesto, esto no sucede con todos pero, en estos momentos, los grupos de edad avanzada constituyen la parte menos desigual de la población. Eso no sorprende: la mayoría de los jubilados actuales, por lo menos los hombres, se han desempeñado toda su vida en trabajos estables. Sin embargo, un “empleo de por vida” e incluso una “carrera de por vida” son bienes excepcionales para las personas que empiezan a desenvolverse ahora. Estos futuros jubilados conformarán un grupo mucho más diverso, algunos habrán experimentado largos periodos de desempleo y de bajos salarios, en tanto que otros seguirán disfrutando de estabilidad e ingresos altos. El ingreso de capital, como intereses por ahorro, acciones y otras inversiones, está más concentrado y la brecha entre quienes ganan mucho y quienes ganan poco se amplía.

Las personas pobres son también menos saludables y mueren más jóvenes que los ricos. Muchas de las futuras personas mayores pueden llegar a esa etapa de la vida con discapacidades, mala salud y escasas facultades para seguir trabajando y contribuir a la sociedad. La experiencia de la vejez para las generaciones jóvenes actuales podría cambiar drásticamente en comparación con la de sus padres, con un mejor estándar de vida y una vida más larga para algunos, y una vida más corta, con más enfermedades y más pobreza para otros.
Es recomendable que la sociedad combata la desigualdad a medida que la población envejece. Además del compromiso ineludible de no marginar a las personas mayores, hay también fuertes razones económicas por las cuales permitir la desigualdad en la vejez es una mala política. Una creciente disparidad en el bienestar de las personas mayores aumentará la presión relativa a la protección social. Asimismo, pondrá en peligro la eficacia de las recientes reformas de los mercados laborales, las pensiones y los sistemas de cuidados a largo plazo. Los gobiernos podrían lograr ahorros sustanciales si la desigualdad en ingresos, patrimonio y salud se captaran antes y se combatieran a medida que surgen.
Los jóvenes de hoy son las personas mayores del mañana. La mejor política para las personas de edad avanzada es aquella que atiende los problemas en su inicio. Pedir a los sistemas de protección social y de salud que reparen la situación en un punto posterior de la vida no es la mejor opción; los sistemas no contarán con las herramientas para compensar todo lo que se hizo mal durante una vida laboral, si esperan a que los problemas se acumulen. Identificar y superar los riesgos a medida que emerjan permitirá a los gobiernos diseñar enfoques de políticas sostenibles y rentables hacia el envejecimiento demográfico.
En muchos países de la OCDE, el desempleo entre los jóvenes ha alcanzado niveles sin precedentes. Esto podría acarrear consecuencias de largo plazo para su carrera futura y su bienestar en todas las edades, incluso en la vejez. Es necesario que brindemos a los jóvenes las mejores oportunidades de realizar todo su potencial. Es necesario replantear nuestros sistemas de protección social para acompañar a las personas durante sus diversas etapas de vida y, de este modo, convertir a la jubilación en una recompensa bien merecida.

Enlaces útiles Artículo original: Queisser, M., “No Old Person Left Behind?”, OECD Insights blog, http://wp.me/p2v6oD-1Ql.
OECD (2013), “Chapter 8: Ageing and Long-term Care”, en Health at a Glance 2013: OECD Indicators, OECD Publishing, París, http://dx.doi.org/10.1787/ health_glance-2013-en.
OECD (2013); Pensions at a Glance 2013: OECD and G20 Indicators, OECD Publishing, París, http://dx.doi.org/10.1787/pension_glance-2013-en.
Véase también: datos de la OCDE sobre igualdad de género, www.oecd.org/ gender; el trabajo de la OCDE sobre envejecimiento y empleo, www. oecd.org/els/emp; el trabajo de la OCDE sobre desigual

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