Nunca es tarde

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Por Carlos Gutiérrez

El inconfundible Verdi compuso la legendaria obra “Otelo” a los 74 años. Goethe publicó “Fausto” cuando tenía 80 años, Cervantes escribió la segunda parte del “Quijote” a los 68 años. José Saramago tenía 60 años cuando empezó a publicar las obras que finamente lo llevaron a recibir el Premio Nobel a los 76 años. Nelson Mandela fue elegido presidente de Sudáfrica, a los 75 años. «Pepe» Mujica asumió la presidencia de Uruguay a los 75 años, impactando al mundo por su sencillez, austeridad y sentido humano.

John Pemberton inventó la Coca-Cola a los 55 años. Benjamín Franklin firmó la Declaración de Independencia a los 70 años; Gladys Burrill entró al libro Guinness de los récords mundiales como la mujer más vieja en completar un maratón tenía 92 años. La reina Isabel II es la jefa de Estado más longeva del mundo. Elena Poniatowska, a sus 87 años, sigue siendo una escritora fuera de serie.

Victor Hugo, el novelista francés, cita fabulosamente: “los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura”, comento esto porque hoy que se encuentra muy devaluado el hecho de ser “viejo” y sus palabras resultan vigentes, sabias y ciertas.

EMPRENDER… ¿IMPOSIBLE?

En el campo del emprendedurismo se suele pensar que son precisamente los jóvenes los únicos protagonistas de esta actividad, como si esta elección de vida le perteneciera exclusivamente a esta edad; tal vez, esta creencia se encuentra influenciada por los muchachos que se han hecho mundialmente famosos y millonarios en el campo del internet.

Efectivamente, muchas personas creen que después de cierta edad es difícil –o imposible–, emprender un sueño, que para lograr el éxito en los negocios hay que ser joven, pero esto es una falacia y nada se encuentra tan alejado de la verdad. Estas ideas son falsas creencias. Estereotipos.

De hecho, pocos saben que emprendedores de mayor edad superan a los más jóvenes en términos tasas de éxito.

La razón es sencilla: para emprender se requiere sagacidad, atención y voluntad para poner a prueba las ideas y, en este sentido, la gente de mayor edad tiene valiosos hábitos aprendidos en la vida que son aliados naturales del éxito, como lo son la disciplina, el respeto, la paciencia y la tenacidad.

Todo lo anterior, aunado a la sabiduría que brindan los años, provoca que personas ya no tan “jóvenes” realmente hagan sorprendentes emprendimientos.

Estos emprendedores, sin ignorar su propio crepúsculo, son personas que han sabido cambiar los paradigmas de la sociedad en relación a la edad, al tener el arrojo de enfrentar nuevas tareas, al arropar sus más íntimas ideas, ya acariciadas durante años, para hacerlas realidad. Son personas que han decidido reconstruir su propia historia para integrarla productivamente en el tiempo presente, que no aceptan los comunes pronunciamientos paternalistas y menos los peyorativos que se encuentran alrededor del prejuicio de la edad.

EVIDENCIAS 

De acuerdo con la Fundación Ewing Marion Kauffman, una organización sin fines de lucro que opera en los Estados Unidos, “los individuos de entre 54 y 64 años representaron 22.9% de los emprendedores que fundaron empresas en 2010, frente a 14.5% en 1996. Desde 2007, este grupo ha creado nuevas empresas a un ritmo mayor que cualquier otro, esto significa que Estados Unidos “podría estar en la cúspide de un boom de expansión emprendedora, no a pesar del envejecimiento de la población, sino a causa de ello”.

Consideración que deberíamos de ponderar y estudiar en México en dónde se habla mucho del joven emprendedor, pero no hay espacios para la gente mayor que también desea arrancar sus jóvenes ideas.

CUANDO TODO SE PUEDE

En este marco de referencia tenemos, por ejemplo, a Harland David Sanders, mejor conocido como el Coronel Sanders (KFC) quien, a los 50 años patentó su famosa fórmula secreta.

Pocos saben que este hombre tuvo que vivir de la seguridad social de su país y que, a los 66 años, en su “tercera edad” y sin perder su pasión por la perfección, empezó a franquiciar su receta secreta, iniciando así una de las cadenas de restaurantes más reconocidas y grandes del mundo. Este hombre solía decir: “El camino difícil construye una base sólida de confianza que no puede ser barrida”. Me atrevo a pensar que en mucho de la “formula” de su éxito fue haber emprendido a esa edad. Cuando tenía 74 años y 600 franquicias vendió el negocio, pero siguió siendo embajador de la marca.

LARGA NOCHE 

Ray Kroc, el creador de McDonald, decía: “La gente se quedaba maravillada de que no hubiera comenzado McDonald antes de los 52 años y de que alcanzara el éxito de un día para otro. Pero yo era como muchas de esas personalidades del mundo del espectáculo que hacen su número en las sombras durante años hasta que un día, de pronto, se les presenta la oportunidad y les llega la gloria. Así fue exactamente mi éxito, de un día para el otro. ¡Mis treinta años de preparación representan una noche larguísima!”

Inclusive, a las personas que creen que la salud debe ser perfecta para iniciar un emprendimiento, Ray Kroc tiene algo que comentar: “Al volver a Chicago ese día fatídico de 1954, llevaba en el portafolio un contrato recién firmado por los hermanos McDonald. Yo era un veterano cubierto de cicatrices, secuelas de la guerra de los negocios, y sin embargo estaba impaciente por entrar en acción. Tenía 52 años era diabético y sufría un principio de artritis. En campañas anteriores había perdido mi vesícula biliar y la mayor parte de la glándula tiroides. Pero estaba convencido de que todavía tenía por delante los mejores años de mi vida.”

Kroc decidó adquirir McDonalds en un abrir y cerrar de ojos –y bajo muchas críticas– todo gracias a una preclara intuición, a esa capacidad para tomar decisiones acertadas con muy poca información. Visión que se gana con la sapiencia que regala el tiempo, siempre y cuando el espíritu se mantenga fresco y dinámico.

EMPRENDER EL VUELO

Los ejemplos son ilimitados: Rhonda Byrne, guionista y productora de televisión australiana, pasado su medio siglo de vida y gracias a una crisis personal, escribió el bestseller de denominado “El Secreto”.

A los 55 años de edad Shai Reshef decidió emprender su vuelo, cambió su tradicional forma de trabajar y puso en marcha una idea que transformó la educación universitaria en el mundo, me refiero a la universidad internacional online y gratuita “University of the People” (UoP), cuya ubicuidad ha cambiado el paradigma de la educación (http://www.uopeople.org/).

En palabras de su creador: “La educación, al igual que la democracia, debería ser un derecho, no un privilegio”, y agrega que UoP toma el concepto de red social y lo aplica a la academia, proporcionando un pizarrón a todos los estudiantes”.

NO LO SABE…

En estos tiempos que envejecer es sinónimo de inactividad, temor, rechazo, discriminación y agresión; en este sentido, podríamos recordar que durante años se pensó que por la forma del abejorro este insecto estaría impedido a volar. Pero lo hace.

Las razones saltan a la vista: Su cabeza es demasiado grande, sus alas demasiado pequeñas para sostener  el peso de su cuerpo. Según las leyes aerodinámicas por estas condiciones no debería volar. Pero, saben, nadie le a dicho esta imposibilidad al abejorro y vuela precisamente gracias su forma y a las leyes de los fluidos.

Entonces, ¡vuela! Precisamente porque puedes tener 1040, o 3026, o mucho más semanas de vida.

Nunca es tarde para emprender y hacer realidad los más caros anhelos. Los imposibles siempre se estrellan en la pared de una inquebrantable voluntad y de las riquezas de las experiencias vividas y ganadas por el tiempo vivido. Los imposibles se quebrantan ante aquellos que han aprendido las excepciones a las reglas.

cgutierrez@itesm.mx  

Fuente: https://vanguardia.com.mx/articulo/nunca-es-tarde

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