NUTRICIÓN Y ALZHEIMER

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Ximena Chávez Alonso

El Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente de origen desconocido. Se dice que es hereditaria. Es  un tipo de demencia, que se caracteriza por la  pérdida progresiva de la memoria y de otras funciones cognitivas. Suele iniciar entre los 40 y 90 años, con mayor frecuencia pasando los 65 años. Pueden ocurrir complicaciones, como alteraciones conductuales, en relación a la realización de las actividades de la vida diaria habituales, afectando su independencia.

Es importante conocer la nutrición que deben llevar para esta enfermedad. Los enfermos de Alzheimer presentan pérdida de peso progresiva, y se debe a la lesión en los lóbulos temporales del cerebro. En personas que recién inician con la enfermedad suelen presentar desinterés con la comida y falta de apetito. Su pérdida de peso es lenta y se puede controlar fácilmente. Cuando la enfermedad es más complicada, suelen tener anorexia. Además, suelen vagabundear más y eso genera un mayor gasto energético y un aumento  de los requerimientos. En algunos casos, suele ocurrir un incremento de peso, esto puede deberse a la presencia de ansiedad o por olvidarse de haber ingerido alimentos.

Tan igual que en el Parkinson, los enfermos de Alzheimer suelen presentar Disfagia (trastorno de la deglución – en el paso de los alimentos.)

La disfagia en los pacientes con Alzheimer o con alguna demencia es uno de los trastornos del comportamiento alimentario que pueden ocurrir a lo largo de la enfermedad.

La disfagia en cualquier demencia aparece en un 50% de los pacientes. Puede predominar la afectación de la deglución por la falta de coordinación neuromuscular que en la enfermedad. Su aparición condiciona la evaluación clínica de la enfermedad, tanto por las complicaciones que conlleva, como la malnutrición o neumonías por aspiración (principal causa de fallecimiento en pacientes con demencia)

La enfermedad de Alzheimer es progresiva, con el paso de los años puede complicarse y al mismo tiempo, la alimentación también varía. Es por ello, que se debe recurrir a un nutricionista para su atención.

En algunos pacientes, se puede llegar a recurrir a una alimentación artificial para mejorar su estado nutricional, previa evaluación y recomendación del nutricionista a cargo.

Se debe recordar:

  • Por muy mal que se encuentre la persona; comer y beber alimentos es importante, porque tienen un efecto beneficioso, psicológico y emocional.
  • Dar de comer y de beber alimentos a nuestros familiares es una manera de expresar amor e interés.
  • Siempre tener en cuenta que los alimentos deben tener olor, sabor y color, aun así nuestro familiar esté muy mal de salud, por el beneficio psicológico y emocional que representa.
  • Finalmente, recordar que, si a ti no te parece agradable  la comida, a él/ella tampoco. No se la des.
  • Fuente:Ximena Chávez:Nutrición para el adulto mayor

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