Prejuicios que dañan nuestra vida y la de los demás 

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LVR
La tendencia a generalizar y atribuir a todo un grupo humano, ciertas actitudes negativas o debilidades, lamentablemente gobierna la vida de muchas personas.
El ser humano suele ser distinto y a la vez semejante a otro, pero de ninguna manera, se puede decir que todos o la mayoría, tengan características similares, que los haga despreciables o minusvalorados, cada persona es una historia diferente, y si no se le conoce, mal hacemos en prejuzgar.
De esta forma se discrimina a las personas por su raza, nacionalidad, religión o extracción social, o por su edad, y otros prejuicios como condenar a otro por ser persona conocida, y exagerar la importancia del “que dirá la gente” “que supondrá”, “que creerán”.
La xenofobia y el fanatismo, son consecuencias nefastas, como el racismo, que sigue siendo una lacra a erradicar de la humanidad.
Uno de los prejuicios que trataremos, es la edad, como el estigma del “viejo verde”, cuando un hombre joven enamora a una joven, se considera normal y sano, pero cuando un hombre es notablemente mayor, se le ve como algo mal intencionado, negativo o corruptor.
También se cree que ser mayor, significa enfermedad o decadencia, deterioro y acercamiento a una pronta muerte, lo que hace que no se les tome en serio y se les trata con condescendencia, los consideran carga para la sociedad.
Los prejuicios son un lastre que impiden vivir plenamente, que nos aleja, tal vez de experiencias maravillosas, nos perdemos algo, haciendo que también nos pierdan a nosotros.
Vivamos y conozcamos a las personas, hagamos amistad y amemos, la vida es hermosa, cada ser humano es único, aunque todos tengamos semejanza por ser humanos.
Hay que vivir, disfrutar de la compañía, amar sin prejuicios, conocer, acercarse sin temor a la experiencia de vivir, tener mente y corazón abiertos y no nos dejemos llevar por absurdos temores, las oportunidades pasan y no vuelven.

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