Promoción gerontológica 2  El instrumento fundamental

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Luigui Vidal Rivas
01-04-2018
Entonces quedamos en reflejar nuestra realidad y al mismo tiempo promoviendo la mejora de esta realidad o forjando una nueva realidad.
Promovemos un envejecimiento activo, con plenitud de derechos y con oportunidades nuevas durante el curso de la vida adulta mayor.
Pero para promover adecuadamente es necesario tener la visión correcta, integral, del proceso de envejecer en la sociedad, una crítica constructiva de nuestro desarrollo que significa también destapar los males para que estos dejen de ocurrir, por tanto nuestra mirada no debe ser una mirada ilusa o ingenua, para librarse de los males es necesario diagnosticarlos y por tanto conocerlos.
Revisemos el trabajo de la prensa del Estado respecto al adulto mayor, un evento importante donde las personas mayores deberían ser protagonistas o donde los hechos y contenidos relevantes son ignorados, para magnificar las declaraciones de la máxima autoridad de turno, no cumple el rol promotor que debiera.
Es solo instrumento de propaganda, en realidad se minimiza el rol de las personas adultas mayores en la sociedad, sirviendo de objeto para fines políticos.
La presión de los auspicios comerciales o publicidad en medios, termina influyendo en los enfoques periodísticos, donde se pide cierto tipo o condición del adulto mayor, para poder ser vista en revistas e incluso en medios televisivos.
También hay los sesgos “clasemedieros”impuestos por los intereses de los propietarios de los medios, que limitan la información y no permiten visibilizar los más complejos problemas sociales, buscando solo adultos mayores “extraordinarios”.
Veamos como informan las instituciones de la sociedad civil si es que lo hacen, en muchas organizaciones los modos de comunicar son muy obsoletos, se limitan a boletines impresos de escasa difusión, La mayoría en nuestro país ya están ocupando espacios en redes sociales, pero con escaso afán comunicador y sin mucho que comunicar.
Los medios de internet pueden ser muy efectivos, incluso extraordinarios cuando se trabajan adecuadamente y estas instituciones no tienen idea o tal vez no les interese mucho realmente difundir.
Parece no haber una cultura comunicadora, una cultura de transparencia y de verdadera laboriosidad y algo que los motive.
Las instituciones redactan una nota de prensa a los medios en algunos casos, las que la gran mayoría caen en saco roto, la prensa comercial solo acude a eventos donde hay ministros como mínimo y se puede apreciar su gran “interés “cuando se retiran los ministros y toda la gente de prensa desaparece, perdiéndose tal vez lo más importante de tales eventos.
La prensa sigue hablando de ancianos o de abuelitos, ignorando los acuerdos internacionales de la Asamblea del Envejecimiento, como un gesto tal vez de rebeldía o terquedad, sin visión gerontológica donde solo ven “viejitos” para compadecerse o reírse, por tal cual hazaña o “monada”.
La visión gerontológica que es la mirada de plena comprensión del proceso del envejecimiento humano y su dimensión histórica y social y de lo que significa llegar a ser adulto mayor, está ausente en periodistas y en la mayoría de los funcionarios e incluso en las organizaciones civiles, razón por la cual no hay impacto ni efectividad en las campañas que se emprenden, cortas, efímeras, ineficaces.
Las instituciones envían correos a personalidades o medios de comunicación, sin importarles la difusión del hecho realizado y su sentido y comprensión plena de lo ocurrido para la comunidad.
Lo que podemos comunicar, está en relación con lo que sabemos y nuestra visión de la realidad, y nuestras limitaciones o alcances están en relación con ello, y por ello nuestros mensajes emitidos, la relación de imágenes y palabras, lo que mostremos al comunicar expresará una realidad determinada, que conlleva a enfoques acertados o errados.
El proceso de reflexión que nos trae una visión gerontológica, nos trae el panorama completo y la valoración plena de los sujetos en el proceso de envejecer, de modo que al analizar, expresar, valorar mostraremos una realidad auténtica del envejecimiento humano y los sujetos envejecientes.
En nuestras notas de prensa, informes, entrevistas, manifiestos, discursos, conversaciones, artículos se reflejará la realidad del proceso del envejecer de la sociedad y las personas adultas mayores.
Asistencialismo y legalismo se convierten en “vicios” en tanto limitan las dimensiones de una problemática y de una realidad compleja, rica, vasta y diferenciada, el inmediatismo de solo enfocar al adulto mayor del momento, sin pensar en el devenir, todos aspiramos a ser adultos mayores y todos estamos inmersos en el proceso de envejecer, por tanto todos somos protagonistas válidos y debemos tener voz representativa, desde una mirada gerontológica.
La visión gerontológica es el instrumento fundamental que debe guiar todas las acciones promotoras en busca de mejores políticas públicas, leyes, proyectos educativos y de capacitación o campañas.
El Promotor que promueve al adulto mayor desde esa visión, tendrá éxito y luchará por un empoderamiento real de las personas mayores, sabrá dialogar y convencer, ser líder y forjará otros líderes.
Las actividades que promueva estarán bien orientadas y las metas de promover de manera efectiva un envejecimiento activo, utilizando su visión gerontológica, las diversas habilidades comunicacionales y el uso de los medios de comunicación a nuestro alcance, aprendiendo a manejar información de calidad y manteniendo, asumiendo un rol comunicador, un perfil público, por una exitosa promoción gerontológica.

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