Promover el buen trato a las personas mayores

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Por Natalia Muñiz

Generar espacios de participación, valorar su palabra y experiencia, desterrar prejuicios y estereotipos negativos y promover entornos amigables son clave para favorecer la autonomía.

“A veces parece que el buen trato es (solo) ser amable, ceder el asiento en el transporte público, (hechos) que obviamente lo son, pero cuando hablamos de buen trato con adultos mayores, el eje en principio deberíamos ponerlo en lo que significa el respeto por su autonomía, su identidad, sus decisiones. Estas cuestiones son las que más se pierden y, como consecuencia, terminan derivando en malos tratos y en falta de respeto a la soberanía que cada ser humano tiene sobre su cuerpo y sus deseos”, explica el Doctor en Psicología Ricardo Iacub.

En declaraciones a este diario, el profesor asociado por concurso a cargo de la materia Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la UBA, afirma que “tenemos que detectar que el buen trato es el resultando de una serie de condiciones que tienen que ver con la independencia personal, la autonomía, el respeto, pensar que por ser una persona mayor no se pierde la dignidad”.

Asimismo insta a los adultos y adultas mayores a que “se conviertan en auditores del buen trato, es decir, que en alguna medida no naturalicen que hay cosas donde ellos se quedaron atrás sino que haya relaciones fluidas, interacciones, aprendizajes, que sean sujetos presentes en los debates”.

Mayor participación

“Cada sociedad revisa las condiciones de buen trato -señala-. En algún momento pensábamos que era que a las personas mayores se les diga de Usted, que cuando un mayor hablaba no lo hacía nadie más. Hoy somos una sociedad que se piensa más igualitaria y, a partir de esto, pensamos que el adulto mayor tiene que tener espacios de actividad, una conversación fluida con el resto, ser parte. Pero en estos momentos estamos viendo un exceso de soledad y aislamiento porque las vías de participación no están tan fluidas como queremos”.

Destaca que “esto se termina convirtiendo en maltrato social, cuando las personas mayores encuentran pocos lugares de participación o no son bien tratadas, no se les da espacio, lugar”.

Iacub explica que “se necesita que los mayores tengan más lugares, para que sean más activos de lo que son en la toma de decisiones y tengan presencia, digan lo que está faltando, qué es lo que no les gusta y qué les preocupa”.

Situaciones de fragilidad

Por otra parte, el especialista indica que “pareciera que cuando las personas están en una situación de mayor fragilidad se convierten en sujetos a ser tutelados por otros, e incluso los propios adultos mayores ceden ese lugar de poder, de control, por miedo”.

En este sentido advierte que “muchas veces pareciera que detrás de esto hay un arrebato mayor a capacidades que no necesariamente se tienen que haber perdido”.

De igual forma destaca que si la persona mayor requiere “cierto nivel de cuidado personal, no implica que por eso se le maneje la vida entera”.

Y agrega que esto le cabe a la familia, a la sociedad y a los propios adultos mayores que “a veces terminan delegando poderes en el momento en que se autoperciben más frágiles, es como si fueran condescendientes, entregan su voluntad a los hijos”.

Las barreras

Iacub también señala los inconvenientes que sufren las personas mayores dadas las barreras tecnológicas, urbanísticas, de comunicación, en el transporte, entre otras.

Respecto al uso de tecnología, en organismos o entidades bancarias, que los adultos mayores aún no llegan a manejar, indica que “hoy se está instalando una cultura que va más acelerada y deja a muchos afuera”, lo que genera una “barrera tecnológica“.

Ejemplifica el hecho que “un banco decida que los cobros sean por cajero automático genera una barrera. Cada vez que se hace un cambio tan importante debería promoverse los mecanismos a partir del cual las personas puedan aprender el manejo de esa tecnología. Darles tiempo porque son cambios que tienen impacto en la vida privada”.

En este sentido afirma que “el buen trato también tiene que ver con esto, con el trato amigable que tenemos que aprender a registrar en cada situación”.

En tanto señala que en los medios de transporte “el buen trato es que el colectivero se acerque a la vereda lo suficiente, que no estén apurados, se le dé el asiento a la persona mayor, que no haya autos estacionados en las paradas”, entre otros puntos.

Acerca de las barreras en la comunicación explica que en algunos organismos o instituciones las personas mayores no escuchan lo que se les explica “porque no están acondicionados” los edificios ni capacitado el personal. Ejemplifica que “no se puede atender a un metro de distancia y con un vidrio en el medio cuando quizá la persona tiene dificultad auditiva” o hay edificios “que son complejos y no tienen la señalización adecuada”.

Sostiene que “tenemos que readecuar el sistema para una sociedad que cada vez será más vieja, por suerte, porque todos queremos vivir más tiempo, y que podamos seguir siendo lo mismo a lo largo de toda la vida, teniendo dignidad y respeto”.

Congreso

En tanto, el jueves 1º, viernes 2 y sábado 3 de agosto se realizará el Congreso Internacional: “Alcances y Desafíos de la Psicogerontología del Siglo XXI”, IV Congreso de la Cátedra de la Tercera Edad y Vejez y VIII Congreso de la Red Interdisciplinaria de Psicogerontología. La sede será la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Av. Córdoba 2122, CABA. Organizan: la Secretaría de Extensión Cultura y Bienestar Universitario, la Cátedra de la Tercera Edad y Vejez y la Red Interdisciplinaria de Psicogerontología.

El congreso contará con espacios de mesas redondas, talleres, presentación de libros, grupo de radio abierta, presentación teatral, muestras de talleres de adultos mayores. Más información a congresopsicogerontolo giauba@gmail.com o en Facebook en Congreso Internacional de Psicogerontología.

Fuente: Diario Popular

Argentina

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