Red gerontológica con perfil comunicador, gran necesidad

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Luigui Vidal Rivas
15-02-2020
Comunicar correctamente y de manera abierta y transparente, constituye hoy una virtud imprescindible, si queremos comunicar y producir cambios profundos en la sociedad, no lograremos nada destacable, sino tenemos canales abiertos con la comunidad, si no inspiramos confianza.
Las organizaciones o redes profesionales deben ir caminando con las necesidades de la población, no puede haber comités en la sombra, un elitismo estéril, de gente que se reúne para conversar temas de interés público, como si trataran temas privados, esto último deslegitima su accionar, por su falta de ética.
No puede haber un grupo de supuestos superhéroes o iluminados, que en silencio, idean las mejoras para las personas mayores, nuestro deber es comunicar e influir en la población, autoridades y eso se logra con una acción promotora de carácter púbico, hablando para ser comprendidos ampliamente, y generar opinión, hacer campañas.
Ante nuestros ojos se van dando cambios, que nos obliga a echar constantemente una mirada, y comprender y saber explicar eso a quien debamos comunicar, la imagen de la persona mayor y el envejecimiento, están en proceso de cambio, las personas mayores avanzan en la conquista de nuevos espacios de participación, a pesar de las políticas públicas ineficientes o inexistentes, que no responden a las necesidades de dicha población.
Hay nuevos conceptos pero aun el envejecimiento es visto por muchos solo como deterioro y las personas mayores siguen siendo vistas necesariamente como vulnerables o débiles.
Nosotros sabemos que no existe una persona mayor característica, no hay lugar para el estereotipo, cada quien envejece diferente y las generalizaciones, a pesar de ello se siguen destacando en muchos escritos.
Es necesario políticas públicas de estado, y que sean ambiciosas, no quedarse en “paquetes básicos”, las personas mayores quieren seguir aprendiendo, estar bien informados y utilizar la tecnología.
Un vicio recurrente es creer demasiado en la eficacia de la ley o del marco legal, cuando sabemos que la educación es el instrumento preventivo fundamental, por tanto la gerontología debe estar presente en todo el curso de vida.
Si seguimos como en el Perú, tratando de hacer políticas públicas solo con personas mayores de 60 y que son los invitados de siempre, dichas políticas no estarán avanzadas ni tendrán la visión gerontológica, que considera a todas las personas en el proceso de envejecer y que además no entienden la propia dinámica de la realidad, que nos enfrenta a constantes cambios, les faltará el enfoque preventivo básico.

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