Ser abuelos

93
0

Adolfo Mondragón

Los hijos nunca sabrán lo felices que nos hacen cuando nos dan los nietos. Nos están dando la oportunidad de enmendar errores, los que cometimos como padres, nos dan la oportunidad de volver a ser jóvenes para jugar con los nietos, de volver a ver películas infantiles, caricaturas (aunque ahora son muy raras), volver a descubrir la felicidad en los parques, mecerlos en los columpios y darles vuelo, esperarlos a los pies del tobogán, llevarlos a montar los pony en el parque y luego comernos una raspa o unos elotes con chile, en fin, tantas actividades que nos devuelven la juventud que se nos fue sin darnos cuenta.

Pocas escenas hay tan bellas y que inspiran tanta ternura, como ver a un abuelo caminando de la mano de su nieto, ¿quién lleva a quién? No será que es el nieto quien toma de la mano al abuelo para conducirlo al futuro que ya no alcanzaremos a vivir. Siempre he creído que los niños son una ventana que nos permite asomarnos a un futuro que ya no nos pertenece; es el mundo de ellos, el nuevo mundo que ya no viviremos. Por eso a través de nuestros nietos podemos vivir un poco de ese tiempo nuevo, el de ellos, el que no alcanzaremos.

Hace unos días veía en las redes un “meme”, así les dicen ahora a las caricaturas y bromas producto del ingenio humano y en eso del ingenio, los mexicanos nos la pintamos solos, no hay quien nos gane a ingeniosos, bromistas, sarcásticos, irónicos y burlones, tanto que nos reímos de nosotros mismos. Bueno, pero para variar ya me salí por la tangente, volvamos a la secante: en el “meme” una persona decía: Mamá cuando era mi mamá: – Pues te lo comes, no hay otra cosa, aquí no es restaurant- y luego, Mamá cuando es abuela: ¿Te corto el sándwich en triangulitos o cuadritos, o quieres que te haga otra cosa?, esto se dice con voz melosa. Y así es, esa es una realidad absoluta. Cómo cambiamos los padres cuando nos convierten en abuelos, somos otros.

Por eso los hijos nos miran incrédulos, no conciben que seamos la misma persona, actuamos completamente al contrario de como éramos con ellos. Hace años, cuando mi nieto estaba más chiquito y vivía su etapa de luchador enmascarado, brincaba en el sofá como si fuera su ring, yo no sólo lo dejaba, sino que lo animaba y le echaba porras. Mi hijo me dijo algo circunspecto: – A mí nunca me dejaste brincar en el sofá- y tenía razón: – Lo que pasa -le dije-, es que en esa época yo creía que las cosas materiales eran muy importantes, la vida y el tiempo me han enseñado que hay otras mejores y realmente importantes. (Pensé, como ver a mi nieto convertir un simple sofá en un enorme ring de lucha libre).

Los hijos nos enseñan a ser abuelos, después, cuando revisamos el cúmulo de errores que cometimos por ignorancia, por creer en tantas cosas tan ridículas como trabajar en exceso para comprar mil cosas inútiles, innecesarias y hasta superfluas. Cuánto tiempo les quitamos a los hijos en aras de trabajar más para ganar unos cuantos centavos que no valían el tiempo que les estábamos robando. Si pudiera regresar el tiempo, trabajaría menos para pasar más tiempo con mis hijos, los hubiera hecho muy felices y yo estaría más satisfecho y habría disfrutado de mi tiempo mejor en un parque que en el trabajo.

Esta es la gran razón por la que los nietos son tan importantes para nosotros, nos permiten reivindicarnos con nosotros y con la vida, por eso se convierten en nuestra razón de vivir y nos devuelven la vida. Vivimos para y por ellos, total, los hijos ya se fueron, ahora son ellos los que son padres y están muy ocupados cometiendo los mismos errores que cometimos nosotros, y nosotros viejos zorros, aprovechamos para robárselos un poquito, aunque quisiéramos más. Por eso inicié diciendo que los hijos no saben lo felices que nos hacen cuando nos dan nietos. Quiero aclarar que no estoy de acuerdo con nuestro amigo Catón (Armando Fuentes Aguirre) que asegura que si hubiera sabido, mejor hubiera tenido nietos y no hijos; yo adoro a mis nietos, pero adoro más a mis hijos. Lo triste es que están tan grandes que ya no los puedo cargar.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un espléndido fin de semana en familia, disfrútela y disfrute de la vida.

Fuente: El Mañana

DÉJANOS UN COMENTARIO

avatar
  Suscríbete  
Notifícame de