¿Cómo viven su sexualidad los mayores de 60?

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KATHERYN MELÉNDEZ SOLANO
Esta pregunta fue eje de una investigación realizada por la Universidad Simón Bolívar que explora la vida íntima de adultos mayores de la Región Caribe. Tabúes rodean el tema.

“Una hija mía me preguntaba el otro día: “mami, ¿ustedes todavía tienen relaciones?”. Y yo le dije “¡ay, mija, claro! Creen que porque uno está viejo ya no”, cuenta en tono jocoso Libia Betín, de 65 años, quien hace parte de los más de 6,8 millones de adultos mayores que hay en Colombia. Una población con derechos sexuales que son desconocidos o descalificados en el imaginario social.

La falta de información que existe sobre la sexualidad en adultos mayores de la región llevó al psicólogo e investigador José Manuel González , junto a Jazmín González, también psicóloga, a estudiar cómo era la sexualidad de los mayores de 60 años en el Caribe colombiano, proyecto que fue realizado en 2005 desde la Universidad Simón Bolívar.

La conclusión general del estudio fue que estas personas tienden a tener un estilo de vida poco saludable, y además existen grandes diferencias entre la sexualidad masculina y la femenina.

La vida en pareja tiene deficiencias afectivas y el disfrute erótico tiende a ser inferior a la esperado. Sin embargo, el sexo no es inexistente en esta etapa de la vida, tal como lo corrobora el caso de la señora Libia.

Sexo en adultos mayores. “La gente generalmente cree que los viejitos no tienen deseos sexuales, lo cual es mentira. Uno se da cuenta que personas a los 80 años se enamoran, se excitan y es completamente normal. Si un viejito puede coger rabia, también puede sentir deseo”, afirma José Manuel González, uno de los autores de la investigación, que tuvo como muestra a 50 hombre y 50 mujeres que participaron de forma voluntaria.

Con respecto al interés por las relaciones sexuales con sus parejas después de los 60 años, el 80% de los hombres y el 18% de las mujeres reportaron que sí desean tener sexo con su cónyuge actual. El 94% de los hombres y el 24% de las mujeres informaron que son sexualmente activos.

Los hombres reportaron que tienen relaciones íntimas generalmente cada 15 días, y las mujeres, cada mes. Estos patrones en la vida sexual se afectan por los cambios que trae consigo esta etapa de la vida.

Franklin Gutiérrez, de 63 años, dice que el sexo después de los 60 es “como el atardecer: con poca luz y poco brillo”. También asegura que la  frecuencia disminuye. “Más se hace el amor y eso consiste en acariciarse, dormir abrazados, o sea, toda la ternura, pero sin mucha penetración. Hay cosas que pasan a ser más importantes como compartir una buena conversación”, comenta.

Libia Betín dice que todo es cuestión de la actitud con la que se asuma la relación de pareja. “La satisfacción no es la misma que cuando uno está joven, pero yo soy juguetona, me gusta ‘mamar gallo’, como dicen. También consiento a mi esposo, que tiene 60 años. Me pongo bonita y eso ayuda”, expresa entre risas.

Cambios físicos y psicológicos. Nereyda Lacera, médica sexóloga de Profamilia, explica que después de los 55, en la caso de la mujer, con la llegada de la menopausia, se producen cambios físicos que modifican la respuesta sexual.

“En las mujeres, después de la menopausia, los tejidos vaginales se vuelven más elásticos, más delgados y hay tendencia a presentar incomodidad, reducción de la lubricación y dolor durante el coito”. La especialista también señala que es posible que por cambios hormonales y los niveles de lubricación, el deseo sexual disminuya –coincidiendo con el resultado de la investigación-, pero para estos síntomas hay soluciones médicas.

“En el caso de los hombres, las erecciones ya no son automáticas como en la juventud, quizá requiera más estímulos. También necesitan un mayor tiempo de recuperación, y las eyaculaciones disminuyen en cantidad”, describe la sexóloga, quien advierte que por la aparición de estas dificultades físicas deba terminar la vida sexual.

José Salgado, de 74 años, tiene una pareja de 48 años con la que tiene 4 hijos y conviven actualmente. “Uno con la edad se pone, como dicen, acabado. Con la pareja uno busca más cariño que sexo. No es como cuando uno era joven que es como un caballo desbocado, pero cuando ella quiere, me busca, y cuando yo quiero, la busco”, cuenta entre risas.

Con el avance de los años, las transformaciones no son solo físicas. También se presentan en el ámbito psicosocial, dando lugar a sentimientos que pueden derivar en el ‘síndrome del nido vacío’.

“Los hijos abandonan el hogar y la mujer que formó su vida alrededor de la familia queda sola. Se puede generar depresión e indirectamente una pérdida del deseo sexual”, explica la doctora, quien agrega que estas situaciones o cambios no son la regla general.

Medicinas que ayudan al placer. El psicólogo González señala que hay opciones para mejorar la salud en la intimidad desde la medicina oriental o la occidental. En esta última se han creado diversos fármacos. El más popular es el viagra; sin embargo, nuevas opciones como el medicamento llamado Cialis ofrecen beneficios más duraderos y con dosis menores.

“Cuando un hombre es excitado sexualmente, ciertos tejidos en el pene se relajan, lo que provoca una corriente natural de sangre y la erección se produce. Ambos medicamentos  funcionan químicamente casi de la misma manera, pero con el Cialis el efecto es más prolongado”, explica el investigador, quien añade que en la medicina oriental el láser sintergético puede ser usado para este fin.

Flanklin Gutiérrez afirma que no ha necesitado nunca del viagra, pues se considera un hombre “bien alimentado”.  Por su parte, Libia confiesa que utiliza cremas recetadas por sus doctores para mejorar la lubricación durante el acto de pareja.

La sexóloga Lacera señala que a la mitad de las consultas que reporta Profamilia acuden hombres mayores de 50, sobre todo por cuadros de disfunción eréctil. Es así como el cuidado de la salud y la satisfacción sexual se interrelacionan aún más.

Los expertos advierten que la calidad de vida construida antes de llegar a los años de madurez también afectan. “Por ejemplo, un hombre que en su juventud abusó del consumo de alcohol y cigarrillos, o tenga enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión, manifiestan un deterioro de la salud que le pasa factura en el desempeño sexual”, expresa Lacera

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