Victoria Zunzunegui: “El envejecimiento no empieza a los 65 años”

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María Victoria Zunzunegui (Bogotá, 1951), doctora en Epidemiología y Bioestadística jubilada, es una adelantada a su tiempo. Tanto, que lleva más de 40 años investigando sobre los factores sociales que afectan al estado de salud en todo el ciclo vital, sobre todo durante la vejez. Asegura que lo que ocurre en los primeros años de vida puede ser determinante para la vejez, así como haber sufrido maltrato o fraude financiero.

Diversas condiciones que puden incrementar la propensión a tener más trastornos crónicos, problemas de movilidad o incluso demencia, sostiene. La principal novedad que aporta Zununegui es que cada una de sus afirmaciones está sustentada con estudios científicos interdisciplinares que ha desarrollado durante toda su carrera tanto en España como en Estados Unidos o Canadá, donde ha sido profesora universitaria e investigadora principal en las universidades del Berkeley (California) y Montreal.

PREGUNTA.- Usted es licenciada en Físicas, ¿cómo acabó dedicandose a la Bioestadística y a estudiar el envejecimiento?

RESPUESTA.- Yo quería ir a la Universidad y estudiar Medicina, mi padre era psiquiatra. Pero tuve gran oposición en el seno de mi familia, inmigrantes españoles en Colombia donde permanecí hasta los 9 años. Ellos esperaban que mi hermano fuera médico y yo, como mujer, maestra. Tomé una opción intermedia, que fue estudiar Ciencias Físicas, pero hice prácticas en la Clínica Puerta de Hierro (Madrid) en Medicina Nuclear y me empezaron a pedir ayuda para analizar datos.

Entonces pedí una beca Fulbright con la que me fui a Estados Unidos y luego hice un máster en Bioestadística y doctorado en Epidemiología, que formaba parte de medicina preventiva. Luego estuve 13 años en Estados Unidos haciendo postdoctorado, siempre con la idea de volver a España y estuve del 88 al 94 como funcionaria en la Escuela de Salud Pública de Madrid y en la Escuela Andaluza de Salud hasta el 99, cuando me marché otro periodo a Canadá, donde me salió un buen trabajo como profesora en la Universidad de Montreal.

Soy una nómada, me he interesado por el mundo y la epidemiología ha sido una buena herramienta para poder trabajar y viajar. Con mi trabajo como investigadora y profesora en Canadá fui a Brasil a investigar las causas de las enfermedades de la población, que es lo que estudia la epidemiología. Ahí también entran las causas del envejecimiento sobre las que he hecho numerosos estudios y un seguimiento de muchos años sobre trastornos crónicos relacionados con las diferencias de género, de ingresos o origen.

P.-¿Cuáles son los principales factores que afectan al envejecimiento de la población?

R.- Lo cierto es que el envejecimiento no empieza a los 65 años sino que es un largo proceso en el que pueden influir muchos factores más allá de la edad como son la historia vital, las circunstancias, el lugar donde has nacido, la educación, las oportunidades, etc, que van a determinar cómo envejeces. Lo más interesante de este proceso es estudiar el envejecimiento y el desarrollo del organismo desde el punto de vista mental y social.

Como individuos tenemos un pequeño margen para cambiar esto, pero muy pequeño y ahí es donde entran las conductas saludables como no beber ni fumar, hacer deporte, tener relaciones sociales… En el envejecimiento entran en juego factores físicos, sociales, económicos, pero la sociedad en qué vivimos y la red de relaciones son los factores determinantes que permiten vivir y envejecer mejor.

Una vejez buena, activa y saludable puede depender de lo que ocurrió en la infancia en los primeros dos año de vida”

P.-​ ¿Cómo afectan las experiencias vividas durante el ciclo vital a la vejez?

R.- Una vejez buena, activa y saludable puede depender de lo que ocurrió en la infancia en los primeros dos año de vida, cuando se están formando los órganos. Incluso lo que ocurre en el útero también puede influir en la salud física y mental en cuanto a lo que vive la madre durante ese periodo.

Un aspecto fácil de cambiar es el nivel de escolaridad. Hemos estudiado que influye por ejemplo en el riesgo de demencia. Es decir, aumenta la prevalencia cuanto menor es el nivel de escolarización. Y esto es una novedad respecto a lo que pensábamos hace 40 años. Por otro lado, en cuanto a la función física y movilidad, depende de la armonía familiar o las condiciones económicas de la familia cuando éramos niños.

P.-​​ Entonces hay una margen para la prevención…

R.- Claro, hay muchos deterioros cognitivos que se pueden prevenir. Hay que tener en cuenta todo esto de cara a planificar el envejecimiento en los próximos años. Ahora hay un discurso catastrofista por parte de las instituciones, pero si pudiésemos trasladar esta información a los políticos y empresarios para que desde ahora mismo se mejoren estos factores en la infancia y la niñez, conseguiremos llegar mejor a la vejez. Aspectos tan simples como garantizar condiciones de trabajo buenas, evitar todo tipo de maltrato o violencia, una vida reproductiva buena –en el sentido de evitar los embarazos adolescentes– o hacer responsables a las entidades bancarias de los efectos que provocan con sus prácticas abusivas, podrían evitar muchos de los trastornos en la vejez.

Hay muchos deterioros cognitivos que se pueden prevenir”

P.-​​ ​Y cuando ya no se pueda prevenir, ¿qué aspectos sociales y económicos condicionarán una mejor o peor vejez?

R.- Hay tres factores esenciales como son tener una pensión suficiente, una buena atención sanitaria y buenas relaciones sociales. Sin estos aspectos básicos cubiertos, no se puede hablar de una vejez saludable. Cuando eres mayor dependes mucho de los ingresos y tienes muchos gastos de vivienda, reparaciones, energéticos, alimentación, medicamentos…Con 600 euros es imposible vivir, 900 empieza a parecer razonable, pero me gustaría señalar la distancia catastrófica que hay entre las pensiones de los hombre y de las mujeres, éstas últimas siempre menores. Por ejemplo, en el tema de los medicamentos, ahora mismo están cubiertos por el Estado pero están aumentando los casos de personas con enfermedades crónicas sin síntomas que están dejando de tomar tratamiento debido a su precio.

Otro de los factores determinantes es la atención sanitaria. Según la encuesta de Salud de la ciudad de Madrid realizado en 2017, las necesidades de atención sanitaria no cubiertas llegaban al 26% frente al 4% registrado en la edición de 2012. Esto en una encuesta que cubre todas las edades, imaginemos si solo midiesen a los mayores. Es más, la mayoría de los trastornos prevenibles y tratables, incluidos la discapacidad física, dependen del gasto sanitario. Como menor sea éste, mayor es el deterioro físico, según nuestros estudios. Por lo que los recortes en sanidad son muy preocupantes.

Por último, las relaciones sociales, la pareja, los amigos, las asociaciones, hijos, familia más distante son muy importantes para mantener la salud. Incluso las actividades de barrio, el voluntariado o pasear pueden ser fundamentales, de ahí la importancia de tener Ciudades Amigables con los mayores, que garantirzan un entorno de cuidados. A partir de ahí se pude hablar de conductas saludables, pero sin estos básicos, no.

Investigadores españoles dispuestos hay muchos, pero lo que no hay es financiación”

P.-​ Pese a estas evidencias usted ha denunciado España no está interesada en reflexionar sobre la vejez…

R.- Efectivamente, hay muchos retos que aparecen según la población envejece, como fomentar el enevejecimiento activo y saludable. Los mayores pueden ser además un motor importante de la economía ya que muchos tienen una capacidad de consumo importante. Esto se debe abordar desde una perspectiva interdisciplinar sociológica, econóimica, política, médica, urbanismo, emploe….Pero no existen investigaciones serias sobre el tema, yo creo que debería haber un Centro de Estudios de Envejecimiento. El CSIC ha hecho un intento pero integra mucho de Ciencias Sociales y poco de Salud. Simplemente no hay cultura de estudiar esta etapa vital desde ámbitos más amplios, como sí hay en Canadá. Investigadores españoles dispuestos a ello hay muchos, pero lo que no hay es financiación ni voluntad integradoras.

P.-​ Aún así, destacamos como segundo más longevo del mundo. Algo haremos bien, ¿qué factores nos diferencian?

R.- España tiene varios elementos muy importantes que contribuyen a esta mayor longevidad. En primer lugar un sistema universal de atención primaria y cobertura de medicamentos; en segundo lugar hábitos saludables como caminar cada día y tener un transporte activo en la ciudad, frente a Estados Unidos donde la población va siempre en coche. En España, sobre todo en los pueblos, dar un paseo es un placer y muchos de los mayores lo tienen incorporado en su rutina.

En tercer lugar, aunque ahora está cambiando, la dieta mediterránea está comprobado que es mucho más saludable y completa que otras dietas al incorporar muchos productos frescos y otros secos y legumbres. Pero él último de los aspectos fundamentales son las relaciones sociales. No nos damos cuenta de la importancia que tienen en España la familia y los amigos. Somos un país muy gregario. Aún queda obligación filiar hacia los mayores, puede haber casos de maltrato, pero en general los hijos se desviven por cuidar a sus familiares. Esto es muy diferente frente a otros países donde a la primera factura, se envía a la persona a una residencia.

“No nos damos cuenta de la importancia que tienen en España la familia y los amigos”

P.-​ ¿Existen algunas características propias de cada género? 

R.- Una de las investigaciones más importantes que he llevado a cabo se centraba precisamente en las diferencias de género asociadas a la movilidad y la discapacidad física en mayores. Cubrimos varios países de América Latina, Europa y Canadá y observamos que las mujeres tienen un riesgo extra de sufrir disfuncionalidades físicas si han sufrido violencia de género, violencia en la infancia, una mala salud reproductiva o pobreza.

Lo hicimos a través de un test de funcionamiento físico SPBS que es el que mejor predice la discapacidad, la hospitalización y la mortalidad. Así concluimos que caminar despacio es el primer marcador del envejecimiento crónico, según estudiamos durante 4 años en una población de entre 65 y 74 años. Además descubrimos que los hombres se deprimen menos que las mujeres, pero los que lo hacen decaen con más rapidez, con influencia en su movilidad y mayor riesgo en discapacidad. La depresión está muy poco estudiada en personas mayores y menos en hombres.

P.-​ Como científica mujer, ¿ha sufrido alguna vez discriminación por género? ¿Y por edad?

R.- No sé si llamarlo discriminación pero he tenido que luchar contra lo que se esperaba de mí, que era poco. Sentía que había falta de confianza en mis posibilidades en mi familia y quizás en otros aspectos de mi carrera. En muchas ocasiones he tenido que firmar con iniciales para que me tomaran en serio. Es un sentimiento general, pero tengo un carácter fuerte y no me he dejado abasallar. En cuanto a la edad, considero que es difícil hacer cosas, continuar la vida laboral sin trabajo remunerado. Yo cobro mi pensión y soy libre, sigo queriendo hacer muchos proyectos, pero prefiero hacerlos por pasión y a mi ritmo. de elementos que inciden en la salud, que pueden ayudar a prevenir muchas enfermedades.

Fuente:65 y mas

 

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