Visión gerontológica, leyes y campaña 7

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Luigui Vidal Rivas
03-01-2019
Vamos ahora a un punto crucial para el promotor, y es el manejo de nuestras emociones, la fortaleza de nuestras convicciones, la actitud adecuada, el compromiso que implica nuestro intelecto y nuestra capacidad de sentir y expresar afecto por las personas y por lo que haces.
Hay una frase popular que dice “cabeza fría y corazón caliente”, esto tiene sentido, amor y racionalidad no se oponen, pero las decisiones deben ser analizadas correctamente y no dejarnos arrebatar por la emoción, sin embargo una verdadera vocación gerontológica se basa en esa pasión que es inspiración para nuestra inteligencia y que es compañía solidaria de nuestra intuición.
Solo el que está convencido de algo es capaz de convencer realmente a otro, esa convicción, esa seguridad se transmite y es fundamental para ejercer liderazgo, nuestra actitud que nos lleva a pensar y actuar de manera positiva es algo que “contagia”.
Esa actitud nos debe llevar, a evitar innecesarias discusiones y conflictos, a buscar soluciones, a ser constructivo en las críticas, a tener alegría y tolerancia, a observar paciencia, a ser diligente y laborioso, disfrutar de nuestra tarea.
Sin embargo nosotros no somos manipuladores, sino personas que ayudan a esclarecer, a reflexionar y a encontrar la verdad y por tanto también debemos incentivar en los demás el poder comprobar por sí mismos.
Las malas imágenes asociadas al envejecimiento, tienen su origen en prejuicios y falsedades, alimentadas por una especie de subcultura en nuestra sociedad, por tanto si queremos expresar la verdad del adulto mayor y el envejecer debemos ser cuidadoso en no expresar por error, lo contrario.
Hablemos de las imágenes que solemos encontrar, los estereotipos frecuentes y que nos muestran esta especie de símbolos que pretenden representar a la persona adulta mayor, que nos dicen, y no por apresuramiento, mostremos lo contrario a lo que proponemos.
Hay muchas imágenes del envejecimiento que se pueden ver en el arte y en las fotografías y nos muestran diversos aspectos de la realidad, que no podemos negar, hay en el adulto mayor pobreza, tristeza, discapacidad, pero también hay creatividad, alegría y emprendimiento.
Hay reflexión, hay abandono, hay juego y maltrato sobre ellos, diversos aspectos de una realidad que se despliega como un gran abanico y nosotros debemos promover lo mejor, promoviendo derechos, promoviendo salud como bienestar, en caminar hacia un envejecer lleno de oportunidades para vivir.
Sin embargo a veces debemos enfrentarnos a una realidad de violencia y esa realidad debe ser denunciada y nos compromete también a ser veraces y no ocultar.
Promover lo mejor no es ignorar las realidades más dolorosas, no es tapar o encubrir, para enfrentar el mal hay que mostrarlo y así combatirlo.
Cuando promovamos las fortalezas de las personas mayores no exageremos con adultos mayores fenomenales, que nuestros “modelos” sean de nuestro entorno, de nuestra realidad, en el contexto de nuestra región o de nuestro país.
Los lemas que escogemos para las campañas para promover al adulto mayor, deben poseer una esencia plenamente gerontológica, que las palabras y conceptos expresen verdad y también promesa de realización.(continua)

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