Visión y comunicación gerontológica para el porvenir del envejecimiento

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Por Luigui Vidal Rivas

La comunicación como elemento básico del desarrollo de la vida y la sociedad debería ser de enorme interés para promover la gerontología, y ¿sin embargo hay un enorme interés?

Una comunicación correcta que refleje conceptos bien expresados, y que invite no solo a aceptar “tips” sino también generar profunda reflexión es un punto fundamental.

Una reflexión que inevitablemente nos llevará a cuestionar muchas cosas, el aspecto teórico y el valor científico de la gerontología cobra mas importancia, en momentos de profundos cambios, ya que se nos presenta un panorama de controversias y tendencias y en el cual se necesita revisar conceptos y terminologías, la necesidad de repensar.

No estamos para solo aceptar lo dicho por muchos o por algún connotado, debemos tener la capacidad de poner bajo la lupa muchos conceptos “consagrados”, y la necesidad de ser precisos, serios en lo que comunicamos e inevitablemente destruir paradigmas.

Esta necesaria seriedad requiere de conceptos bien expresados y fundamentados, con un lenguaje adecuado, dejar de lado el facilismo y la improvisación, manejando criterios técnicos en las denominaciones.

El lenguaje no se puede separar de la estructura a la cual pertenece y por tanto es imperioso darle la importancia debida y aquí no se trata de sentimentalismo, poesía, costumbres o palabras bonitas ni de lo políticamente correcto, simplemente el que corresponde y es correcto.

Hoy hay muy poco que reivindicar y mucho por renovar, ser disruptivo se vuelve un imperativo ético y a su vez científico, revalorar la gerontología como ciencia en constante evolución significa estar preparado para el cambio constante.

Ser intelectualmente honesto es saber reconocer que nos movemos entre muchas mentiras convenientes y concepciones faltas de rigor, como estos constructos sociales, que nos habla de que la vejez comienza a los 60 años, generalizar es muy fácil.

Que fácil es hablar de las personas mayores, de esto y de aquello, como si existiera un bloque de personas llamado personas mayores, ¿ la pereza intelectual no está ganando?

Hablamos de las personas mayores, como si fueran una sola y se asignan características básicas del hecho de ser una persona mayor, nos cuesta particularizar.

Algunos se preocupan por alguien que parece “oculta sus canas “mientras está multiplicando el edadismo auténtico por su mala comunicación y sus errores que no destruyen edadismos, y mas bien los apuntalan,¿ Muchos papagayos y pocos pensantes?

La raíz del edadismo es muy profunda y está sembrada por nuestra propia necesidad de construir políticas públicas, segmentando en grupos de edad, creando etapas de la vida.

El edadismo se está reproduciendo cuando se habla de personas mayores sin distinción, dando consejos y recomendaciones, que solo pueden ser para algunos y no para otros y la generalización es  padre y madre de todo edadismo.

¿ Que imagen aparece en nuestra mente cuando pensamos en personas mayores? Si todos tienen sabido que hablar de personas mayores, es hablar de diversidad.

Nos expresamos como si existieran las personas mayores como grupo homogéneo y queremos pluralizar y resolver la cuestión con términos inadecuados como vejeces, que equivale a decir niñeces y adulteces, no busquemos lo fácil, si tenemos que ser precisos y técnicos, usemos 2 o 3 palabras si es necesario.

No digamos “heterogeneidad de las vejeces “frase redundante, sino heterogeneidad en la vejez.

El mundo actual super comunicado, produce una aceleración en los cambios en los grupos sociales, creando una nueva dinámica, por lo que debemos comprender una sociedad en constante transformación, lo que es hoy no será mañana.

Queremos promover adecuadamente la imagen de la persona mayor, y si tuvieras que poner una sola imagen, cual sería, ¿la de una persona en barras asimétricas a los 85 años? o ¿una persona encorvada y con bastón?, de acuerdo a la realidad estadística ninguna de las dos, ya que la gran mayoría son autovalentes, pues una persona relativamente saludable y de pie.

¿Términos pintorescos y “graciosos” para llamar la atención? revisemos esto, de “los grandes” “revolución de viejas?”, ¿podemos tolerar tales expresiones? Tal vez en determinados contextos que no resulten burlas u ofensas, aunque el profesional en su ámbito no se las debería permitir y menos recomendar.

El conocimiento no se refleja adecuadamente, por mal uso de los medios disponibles y recursos expresivos, incluyendo errores gramaticales y ortográficos.

Los conceptos no se expresan solo con palabras, sino también con imágenes, si la imagen no concuerda con un concepto bien expresado en palabras, estamos como perritos mordiéndonos la cola, como ocurre con muchas infografías.

Estamos comprendiendo que importante es aplicar conceptos de comunicación a la gerontología y que como promotor y cada uno de nosotros debe convertirse en un comunicador gerontológico o en un gerontólogo comunicador.

Comprender todos una visión de la persona mayor, en un nuevo sujeto social en proceso de transformación.

¿Mas preocupados en cuidar que en fortalecer a la persona? ¿Cuál es la preocupación mas importante para el futuro?

Solo pensamos en epidemias de Alzheimer, de soledad, etc

Toda persona mentalmente sana puede vivir bien solo o acompañado, salvo problemas de salud o de vulnerabilidad social.

Es necesario aprender a envejecer, es necesario educación gerontológica en todos los niveles educacionales, reforzar la atención primaria de salud.

Promover salud integral y prevenir evitando la vulnerabilidad y no pensar en epidemias, pongámonos a trabajar para que no tengamos a cuidar tantos y no dar por hecho lo peor.

Necesitamos ser ambiciosos, aspirar a longevidad y calidad de vida en un solo paquete, ya nos aburrimos con esas frases casi de perogrullo “El envejecimiento es natural e irreversible “y por tanto nada se puede hacer con el deterioro mencionado en la definición de la OMS, y que es sino la estrategia del envejecimiento activo sino una estrategia “anti-aging”

¿ No queremos que se investigue el envejecimiento?  ­Hay una contradicción flagrante en decir que el envejecimiento es deterioro orgánico y decir que no se debe hacer nada ante este deterioro, “porque es natural”

La realidad da muchos ejemplos de evidentes rejuvenecimientos funcionales y cognitivos, la edad biológica es “manipulable”

¿Somos hipócritas? El ser humano aspira a vivir mas y mejor, no somos pura naturaleza, la trascendemos, no dejemos de lado la biogerontologìa.

Todavía cuando pensamos en personas mayores, está ante todo la imagen de patologías y vulnerabilidad y mucho menos de capacidades y logros de dichas personas.

El ser humano no es solo un ser biológico, tiene arte, cultura, estilo, extravagancia, trasciende la naturaleza, cambia su aspecto si lo desea, puede pintarse, maquillarse, tatuarse, ser multicolor y con ello atraer, seducir, jugar, encantar, es parte de ser humano el aspecto lúdico, seamos libres, espontáneos, bien el que luce sus canas, bien las que la matiza y bien si se las pinta, seamos como nos gusta ser.

Lo que es verdadero edadismo es lo que se manifiesta en acciones y palabras y en la torpeza manifiesta de comunicar, aunque sean personas entendidas en gerontología, hay muchos edadismos que se difunden de manera inconsciente.

La autenticidad es fundamental, no la pose o pintoresquismo oportunista. El oportunismo, el elitismo, la falta de un compromiso sólido con la gran tarea que no podemos hacerla en un círculo de amigos, sino trabajando con la comunidad.

El futuro del envejecimiento es reducir el conflicto entre lo biológico y lo social, decir la verdad a la gente, no mentiras convenientes, entre muchos grupos variopintos compitiendo entre ellos, olvidando la razón por la cual estamos todos aquí ¿ Para que estamos? Visión y comunicación gerontológica para el porvenir del envejecimiento, significa autenticidad.

La gerontología requiere renovar enfoques, resolver controversias acerca de lo que es el envejecimiento de hoy, seguir investigando y reflexionando, hay toda una reescritura pendiente, desterrar terminologías inadecuadas e incidir en lo científico, no es hora de decir si a todo, sobre todo cuando trae espectáculo y sonrisas.

Es hora de cuestionar y revisar lo que supuestamente ya está definido y claro y que sin embargo está haciendo agua, ya no refleja la realidad.

Vamos a redefinir el envejecimiento ya, el gerontólogo como agente de cambio, disruptivo, inconforme, con habilidad polémica y comunicadora es el gerontólogo para hoy y el mañana, muy fácil es seguir el camino de la conformidad, el gran reto es la renovación necesaria y seria.

Revisemos también la importancia fundamental de los estilos de vida, la gerontofobia, debe ser desterrada, pero también es cierto que un estilo de vida no saludable puede crear en el individuo miedo a la adultez mayor, si te has dañado a ti mismo.

Reflexionemos sobre políticas públicas  y derechos, lanzamos las campanas a volar, sin justificación, ¿la ley cambia a las personas? ¿las políticas publicas sin acciones promotoras y hechos concretos, merecen fiesta?

Me preocupa que personalidades estén viendo el panorama futuro con mucho pesimismo, ignorando que el crecimiento de las personas mayores no es solo cuantitativo, sino fundamentalmente cualitativo.

Finalmente necesitamos gerontólogos comunicadores eficientes e integrados con el resto de profesionales de las ciencias del envejecimiento, ser humildes, y a la vez con la sana ambición de crecer al servicio de la comunidad envejeciente.

 

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