¡Yo soy así y nadie me va hacer cambiar!

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Couple having an argument

 

 

La puerta del cielo, cuento Zen

 

El cielo y el infierno no son lugares, sino son estados de conciencia.

No tienes que morir para conocer ambos. El cielo y el infierno de cada persona está en su interior. Tú eliges en cada momento vivir en el infierno o en el cielo…

¿Qué eliges para hoy… qué eliges para este mismo momento?

 

Un guerrero samurai fue a ver al maestro Hakuin y le preguntó:

– ¿Existe el infierno?

– ¿Existe el cielo?

– ¿Dónde están las puertas que llevan a uno y al otro?

– ¿Por dónde puedo entrar?

Hakuin le respondió con una pregunta:

– ¿Quién eres?

– Soy un samurai – le respondió el guerrero -, un jefe de samurais.

– Hasta el emperador mismo me respeta.

Hakuin se rió y contestó:

– ¿Un samurai, tú? Pareces un mendigo.

Sintiendo su orgullo herido, el samurai desenvainó su espada y, ya estaba al punto de matar

Hakuin, cuando éste le dijo:

– Ésta es la puerta al infierno

Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espalda en su cinto, y Hakuin dijo:

– Y ésta es la puerta del cielo”

Un samurái no sólo es un Guerrero, también ha sido entrenado para controlar sus emociones, porque así hace mejor uso de su concentración y destreza en el uso de sus armas. O sea que a moldeado su personalidad por lo tanto quiere decir que la personalidad se puede cambiar.e

“Lo siento mucho pero, a estas alturas de mi vida, yo ya no voy a cambiar”. Una frase comodín, repetida hasta la saciedad por personas impuntuales, desordenadas, infieles. Una excusa recurrente esgrimida por aquellos que hacen algo mal, pero que se refugian en su edad para desterrar cualquier intención de remediar sus faltas. Porque si un amigo llega tarde o si un compañero de piso deja los calcetines sucios en medio del salón, pobrecitos, qué van a hacer ellos, no lo pueden evitar. ¿Que por qué no cambian? Porque no pueden, porque “son así”. Y punto. Pero de eso, nada. Un estudio de la Universidad de Edimburgo (Escocia) ha constatado que la personalidad no es tan estable e inamovible como mucha gente piensa. Que la forma en la que cada uno se relaciona con su entorno y la manera en la que actúa en su contexto varía, y mucho, con el paso del tiempo. Para bien y para mal. Así que la excusa queda, ahora más que nunca, en entredicho. (Diario El Pais 09/03/2017).

Desde el punto de vista psicológico existen 3 tipos de personalidad que tienen que ver con el Estrés y el comportamiento de una persona y su influencia en su salud física, mental y consecuencias.

 

Personalidad tipo A

Estos sujetos son activos, enérgicos, competitivos, ambiciosos, agresivos, impacientes y diligentes. Este tipo de personalidad no es un rasgo estático de personalidad sino un estilo de comportamiento con el que las personas responden habitualmente ante las situaciones y circunstancias que les rodean. Actúa como un condicionante que hace al sujeto más sensible al estrés.

Estas son algunas de las características de este tipo de personalidad: 

Casi siempre llegan tarde a las citas

Se impacientan cuando tienen que esperar

Tienen que hacer las cosas rápidamente

Tienen una constante sensación de urgencia

Se enfadan en exceso ante el más mínimo error (propio o ajeno)

Suelen ser agresivos

Critican a los demás con extrema dureza

Se enfadan de forma injustificada

Tienen dificultad para relajarse. Son incapaces de descansar

 

Las consecuencias físicas y emocionales de este tipo de personalidad o de respuesta a las situaciones vitales no son nada agradables. El fracaso familiar está a la orden del día en su vida y las enfermedades relacionadas con la circulación de la sangre y el corazón suelen ser las más frecuentes en estas personas.

 

Personalidad tipo B

Las personas que presentan un patrón de conducta tipo B son personas tranquilas, capaces de utilizar la energía necesaria para la resolución de problemas. Son analíticos y creativos.

Las personas con este patrón de conducta tienen menos posibilidades de sufrir estrés.

 

Estas son algunas de sus características:

Expresión general de relajación, calma y atenta quietud.

Postura apacible y caminar moderadamente lento.

Un habla no explosiva. No apresurada. Voz suave

No usa gestos para enfatizar su habla o lo hace de manera suave.

No son agresivos

Se adaptan bien a los cambios.

Son personas flexibles.

Son personas satisfechas consigo mismas.

Disfrutan y saborean su trabajo.

Seguras y confiadas en su propia capacidad y competencia para  hacer frente a las situaciones.

Perciben menos situaciones amenazantes y, si realmente lo son,  reducen sus efectos negativos.

 

Personalidad tipo C

Posteriormente a los dos modelos anteriores se determinó otro patrón de conducta que se denomina  “C”. Este patrón define a las personas excesivamente serviciales, pacificadoras por encima de todo y con dificultades para reivindicar sus derechos. Son muy pacientes, buscan la armonía. También son sumisas y suelen estar a la defensiva. Suprimen la expresión de las emociones y son incapaces de enfrentarse a las dificultades  y tensiones que presentan las relaciones interpersonales. Todas estas características les llevan a soportar muchas indiferencias, desprecios, evasiones  e incluso  agresiones por parte de los demás (no de todos los demás) y,  todo ello, les lleva a experimentar sentimientos de indefensión, abandono y desesperanza, a bajar sus niveles de autoestima hasta perderla y finalmente a la depresión.

 

Ahora podemos darnos cuenta porque una persona se estresa más que otra y qué consecuencias tiene en su salud, sobre todo que sabemos que el estrés afecta negativamente en nuestro sistema inmunológico y ocasionan enfermedades cardiovasculares entre otras.

 

Todavía tienes tiempo para cambiar en beneficio de tu salud y envejecimiento  

Lic. Juan Campaña Miranda

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